A 20 AÑOS DEL GENOCIDIO DE LA UP: DESEMPOLVANDO CLICHES
(Colombia) (Autor: Fernando Pardo)

Miércoles 17 de mayo de 2006, por Prensa - Colectivo

Algunos comentarios sobre la propaganda electoral del Presidente.

La campaña del Presidente incluyó en su propaganda política una supuesta entrevista con una persona que, al expresar las razones de su voto por el mandatario Uribe, se refiere a la Unión patriótica (UP) como un movimiento que se estaba "torciendo", dando a entender con ello que era y es necesario combatirla. Esta forma de hacer publicidad merece el repudio de todos.

Después de leer esta noticia, veo con desilusión que la forma de hacer política en Colombia está perdiendo todo piso ético y parece que todo vale si de ganar el poder se trata; no importa si se da una visión errónea de la historia, se desvirtúa la obra de un movimiento político, se atenta contra la honra y buen nombre de los simpatizantes de ideas de izquierda y contra la memoria de los miembros asesinados de la UP, que ya no pueden responder ante semejante calumnia.

Este tipo de declaraciones desempolvan clichés que alimentaron odios en el pasado, que llevaron a algunos sectores del Estado, tal y como ha sido probado judicialmente, a incitar y fraguar el exterminio sistemático contra la Unión Patriótica, con lo que se privó al país de grandes hombres.

En septiembre de 1987, Jaime Pardo Leal, mi padre, magistrado de la República, profesor de derecho de la Universidad Nacional y ex candidato a la Presidencia, convocó una rueda de prensa para denunciar la coalición criminal entre miembros del Estado, el narcotráfico y los paramilitares, que estaba asesinando a los miembros del único partido de oposición, la UP. Un mes después lo asesinaron.

Los efectos de mostrar esta declaración en la campaña de un Presidente tan popular son preocupantes. Además de irrespetar a las víctimas de la UP, puede constituirse en fuente de nuevas agresiones hacia las personas de oposición y mandan un mensaje de desaliento a quienes quieren ejercer el derecho a expresar públicamente su opinión.

Aún más grave cuando hoy, a 20 años del inicio del genocidio de la UP, vemos que la violencia nos golpea con casi la misma fuerza de los años 80. El vil asesinato de Liliana Gaviria y de su escolta José Fernando Vélez y la muerte de Jaime Gómez reflejan que las controversias se resuelven todavía con los odios y por las armas y, aparentemente, por los mismos grupos de paramilitares que, según las denuncias recientes de los medios de comunicación, han permeado varios organismos del Estado, como el DAS, hecho que tiene dimensiones incluso más grandes que las del proceso 8.000.

En este contexto, lo hecho por la campaña del Presidente, además de inconveniente, es potencialmente peligroso.

La forma como personas cercanas al Gobierno utilizan la información no es ejemplar. En este caso, dan credibilidad a las palabras de una persona que muy seguramente no sabe siquiera qué fue la UP. Es inadmisible que estas palabras sean validadas por el equipo electoral del Presidente para tratar de ganar votos. Por eso, la declaración del señor Fabio Echeverri, quien, restándole importancia al asunto, sostiene que todo el mundo puede decir lo que piensa, no puede ser de recibo. El entrevistado no expresó una opinión, afirmó hechos y, al hacerlo, está difamando. Si la campaña reproduce y difunde esas afirmaciones, es lógico que las comparte y no puede librarse de responsabilidad.

Pero esta no es la primera vez que vemos que el Gobierno falta a la correcta información. Debemos recordar episodios como la renuncia del director del Dane, quien dejó su cargo luego de ser recriminado por querer dar a conocer las cifras de violencia en el país, y las imputaciones mentirosas contra el senador Rafael Pardo, que lo sindicaban de tener vínculos con las Farc. Estos ejemplos, y muchos otros, ponen en evidencia que el Gobierno no le da la importancia debida al deber y al derecho a la información en una democracia. Afortunadamente, parece ser que, después de tantos errores, usos y abusos, la gente ya sabe que no puede creer.

FERNADO PARDO
Hijo del candidato asesinado Jaime Pardo Leal

Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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