Bombardeo y Allanamiento de Vivienda en Arauquita- Arauca

Martes 30 de septiembre de 2014, por Rema Populares

En denuncia pública fechada del 26 de septiembre de 2014, la fundación por la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, DHOC, denunció la retención ilegal y empadronamiento a defensores de derechos humanos y a un periodista de REMA –ACPP, en Arauquita departamento de Arauca.

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REMA-ACPP – Departamento de Arauca (Red de Medios Alternativos-Agencia Colombiana de Prensa Popular)

[…en ese momento un soldado le dijo a mi esposo que apagara la linterna, él le dijo que no, pero el soldado lo amenazó con el fusil…]

En denuncia pública fechada del 26 de septiembre de 2014, la fundación por la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, DHOC, denunció la retención ilegal y empadronamiento a defensores de derechos humanos y a un periodista de REMA –ACPP, en Arauquita departamento de Arauca.

El día25 de septiembre de 2014, fueron retenidos Dario Navas, corresponsal de REMA – ACPP, y Pastor Mora y Javier Rojas, defensores de derechos humanos y miembros de la Junta Directiva de la Fundación DHOC. De acuerdo a la denuncia los responsables del mencionado hecho fueron miembros del Ejército Nacional, pertenecientes a la Brigada 18, Móvil 5, a órdenes del Subteniente Ramírez, de la especialidad de ingenieros.

Se denunció también que los demás uniformados mantenían sus insignias ocultas, así como sus apellidos.

También fueron ilegalmente retenidos tres indígenas, uno de ellos un recién nacido, fueron retenidas además cuatro mujeres blancas y cuatro menores de edad. El lugar de los hechos fue el asentamiento indígena “La Conquista”, departamento de Arauca,

La fundación DHOC, denunció que los defensores de derechos humanos adelantaban un acompañamiento a ese lugar donde el día 24 de septiembre del presente año se presentó un bombardeo que afecto a civiles. De allí que ante la presencia de ellos y del reportero de REMA, los uniformados hayan procedido a retenerlos ilegalmente.

Las anteriores acciones se pueden catalogar como desbordadas y arbitrarias. Es por ello que la Fundación DHOC exigió a lasautoridades“iniciar las investigaciones que en derecho corresponda a fin de sancionar a los responsables de estas conductas contrarias a la Ley”
A continuación la narración de los hechos y denuncia de la señora Paola, campesina habitante de la vivienda y víctima del bombardeo indiscriminado y el allanamiento ilegal por parte del ejército nacional.

Lugar Radicación Denuncia. Arauquita Departamento de Arauca Colombia.

Hechos:

El día Miércoles 24 de Septiembre del año en curso, siendo las 12:30 Am, se presentó un bombardeo en esta zona (…), muy cerca de la vivienda, de la finca Tierra Buena, a escasos cien (100) metros, de donde reside la víctima.

Su núcleo familiar está compuesto por su esposo OGNER RUIZ CONTRERAS, dos hijos menores de edad, una de ellos de 1 año y otro menor de 5 años, también vive con ellos el abuelo paterno de los menores y suegro a la vez de la víctima. El bombardeo impactó a escasos cien (100) metros de la vivienda rural, y resultó lesionado el señor LEONEL RUIZ de 65 Años de edad, quien, al igual que todos los que estábamos allí durmiendo, cuando cayeron las bombas y que impactaron también en la vivienda, gracias a dios, el barranco y el vacío del rio, no permitió que fuera peor lo sucedido, en ese momento mi hijo de cinco años, salió gritando que lo ayudaran y el abuelo lo agarro por un brazo y en ese momento cayó otra bomba y un trozo de madera golpeó al señor Leonel, ante eso salimos a la mitad de la casa y nos tiramos al suelo, por que seguían cayendo bombas y tiros que caían del helicóptero, en el suelo se veían caer llamaradas de candela , también en ese momento prendimos las linternas como para que vieran que éramos civiles, eso duró como 20 minutos, luego se sintieron caer los helicópteros, como a otros cien (100) metros, de la casa, los helicópteros volvieron a salir, y los soldados siguieron disparando , como por diez minutos, como a la una (1:30) de la mañana, llegaron los soldados a la casa, se identificaron como soldados de la móvil 34, nos dijeron que saliéramos de la casa, mi esposo les dijo que no, pero ellos insistieron y se metieron a la casa, buscando cosas, hicieron levantar de la hamaca a mi suegro y a mi hijo de la cama, estábamos muy asustados, ellos preguntaron que si le había pasado algo a los niños, en ese momento un soldado le dijo a mi esposo que apagara la linterna, él dijo que no, pero el soldado lo amenazó con el fusil, yo le dije que por que le ponía el fusil a mi marido, que nosotros no tenemos la culpa, luego otro soldado, le dio un golpe a otra linterna que estaba encendida, el soldado dijo apáguela o se la desbarato.

De ahí los soldados le preguntaron que si ese mercado era de la guerrilla, él les dijo si, que lo habían dejado ahí, el soldado lo amenazó con el fusil, y le dijo dónde está la guerrilla, mi suegro le dijo por ahí en ese monte, entonces los soldados aun dentro de la casa, empezaron a disparar, con nosotros ahí delante de ellos, mi hijo se asustó mucho, me dijo mamá se me en tulleron las manos del miedo que tenía y la niña lloraba y gritaba, eso nos desesperó mucho a todos, fue cuando mi suegro se agarró a discutir con uno de los soldados, le dijo que así estando herido él, ahora quieren matarlos a todos, el soldado dijo, callase a usted no le paso fue nada, mi suegro les dijo que si podía acostarse y ellos dijeron que si, eso fue como a las dos de la mañana, tenían como media hora con nosotros, ellos salieron de la casa y echaron más plomo, como a las tres (3) de la mañana regreso el ejército, nos levantaron de la cama otra vez, pero mi esposo les dijo que de ahí no más del bordo de la cama, los soldados, preguntaron a mi esposo por la guerrilla y él les dijo que solo habían pasado algunos y dejaron ese mercado, que no sabía más, el soldado se puso muy bravo y le dijo a mi marido, que como no iba a saber, cuántos y quiénes eran, que nosotros éramos alcahuetas de la guerrilla, por guardarles eso, que nos iban a echar a la cárcel, mi esposo y yo, nos asustamos mucho, se fueron a los veinte minutos, pero de ahí en adelante no pudimos dormir bien, porque los niños lloraban y el miedo era enorme.

Cuando aclaró como a las seis y media, llegaron otra vez los soldados y nos quitaron la cedula, se las llevaron como media (1/2) hora, luego llegaron diciendo que no teníamos antecedentes y nos las entregaron de nuevo.
Los soldados se metieron a la casa, pues como esta al descubierto, sacaron el mercado y revolcaron toda la casa, nos tomaron fotos a nosotros con los niños y a la casa, yo le dije a los soldados, que miraran lo que habían hecho, que casi nos mata esa bomba, mire como me volvió el techo, que si no fuera por el barranco, habían hecho una desgracia, que hasta el toldillo, donde dormíamos lo cortó la bomba, los soldados dijeron que tranquilos, nosotros le pagamos las tejas y exigieron que les firmáramos un papel de buen trato y que dejáramos eso así, que no había pasado nada.

Como ya eran como las ocho de la mañana, yo le dije a los soldados que si podía ir a llevar la niña al puesto de salud, que tenía una cita, con la enfermera y llevar a mi suegro, ya que ellos no lo curaron y tenía mucho dolor, ellos dijeron que no, mi hijo decía que tenía dolor de oído, pero ellos seguían diciendo que no.

De tanto insistir como a las nueve de la mañana, nos dieron permiso, salimos todos al puesto de salud, pero mi suegro se agravó y mi esposo se quedó junto con mi hijo a ver si los remitían al hospital, porque ahí en ese puesto de salud, no había nada de medicamentos.

Yo, Paola, me regrese a la casa con mi bebe de un año, cuando llegue la casa estaba aún más revolcada, aprovecharon que nadie estaba e hicieron lo que quisieron. Cuando yo llegué me encontré a los defensores de derechos humanos del DOHC por el camino, al señor JAVIER ROJAS, me sentí un poco protegida, porque iba, con la esposa y dos indígenas adultos y un menor, otros vecinos que lo acompañaban, eso me dio tranquilidad, eso fue como a la una de la tarde, los soldados cuando llegamos a la casa, tenían utilizando la motobomba y tomaron cosas de la casa “platos, vasos y cucharas“ para ellos y se llevaron la gasolina, nosotros hicimos el almuerzo y los soldados nos dijeron que ya no podíamos irnos, pues los defensores de derechos humanos querían que nos fuéramos ante un posible combate, nos hicimos al bordo del rio, cuando a eso de tres de tarde llegaron el periodista de REMA y otro defensor de DHOC.

El defensor tomo las fotografía de la casa y le dijo que por que tenían esa casa, como guarnición militar, que habían civiles y menores, que no los colocara en riesgo, fue ahí cuando llegó el que mandaba a los soldados, les ordenó que requisaran a los defensores de derechos humanos, ahí se formó una discusión, por ellos estar defiéndenos.

Nosotros queríamos irnos, junto con los que llegaron, pero ellos no dejaron y colocaron a los soldados en el bordo del rio para que no tomáramos la canoa que traían los indígenas, el teniente nos dijo que estábamos retenidos, entonces los indígenas se querían venir y el ejecito dijo que ellos también estaban retenidos, al igual que todos, a mí por ser la dueña de la casa, a los defensores y el periodista, por no dejarse requisar, ellos le dijeron a los vecinos que me acompañaron, que nos dejaran solos, que ya ellos el ejército, sabían que nosotros éramos guerrilleros

Luego se oscureció y los soldados nos pidieron que prendiéramos la planta eléctrica, para que miráramos televisión, que ellos querían ver mujeres al límite y tu voz estero. Entonces la prendimos y ellos se metieron a la casa a ver televisión.

Como a las nueve (9:00) de la noche, llegó la policía, el CTI, y volvieron a allanar la casa, esta vez sí era legal pues traían una orden judicial que me la mostraron y me la leyeron, yo les dije que el ejército ya había allanado la casa, en la madrugada dos veces y en la mañana, que la casa había estado sola en la mañana con los soldados.

Tomaron fotos y me hicieron firmar unos papeles, me dijeron que estaba detenida, que podía llamar a alguien, para que se quedara con la niña, para no llevarla a Arauca, Ahí un policía me dijo que le colaborara, con información y no me llevaba presa, yo le manifesté que esa era toda la verdad, lo que les había dicho.

Casi a la una de la Mañana se terminó el allanamiento, eso fue el día jueves amaneciendo el viernes, nos dijeron que les hiciéramos café, pero no teníamos café, hicimos un chocolate y no tomaron.

Los soldados, repartieron el mercado a todos los que estaban ahí y nos hicieron firmar, porque si no recibían el mercado, ellos lo iban a quemar, después los soldados guindaron de las maderas de la casa, sus hamacas y nosotros nos acostamos a dormir también.

Al amanecer el viernes, pudimos salir todos y los soldados se quedaron en la casa, yo llegué a las Bocas del L, donde estaba mi suegro, ese día viernes esperé a ver como seguía el, como siguió llegó el día sábado y la enfermera lo remitió al hospital de Arauca, Mediante una llamaba telefónica un vecino nos contó que el ejército se fue el día sábado, en la mañana.

Por ultimo solicito a la fundación DHOC, hacer pública esta denuncia y que se aclare todo lo sucedido, ya que estuvo en riesgo la vida de mi familia y de mi suegro, por las lesiones de mi suegro tengo una deuda de dinero en el hospital.

Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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