Como sea nos quieren arrebatar nuestro territorio

Jueves 24 de febrero de 2011, por Federación Agrominera del Sur de Bolívar

Mientras los grandes medios de comunicación le rinden pleitesía a los “grandes avances” que supuestamente en tan poco tiempo ha tenido el gobierno de Juan Manuel Santos, las comunidades agromineras debemos señalar con profundo dolor y preocupación los grandes retrocesos a los que estamos siendo sometidos los pobladores de esta región, atacada desde todos los puntos cardinales por los diferentes actores armados o económicos que nos ven simplemente como obstáculos para los grandes proyectos de inversión que empresas nacionales y extranjeras quieren imponer por la fuerza en nuestro territorio

Trabajadores | Bolívar |

A continuación presentamos un panorama general de las diversas formas de agresión a
las que estamos siendo sometidos:

1. El papel de la fuerza pública:

La presencia de la fuerza pública en la región continúa siendo nefasta para la población
y ha incidido de una manera muy importante en el deterioro de la situación de derechos
humanos, además muchas de sus actuaciones van en contra del respeto y acatamiento
al derecho internacional humanitario.

a. En el corregimiento San Pedro Frío, vereda Mina Vieja, del municipio de Santa
Rosa del Sur, tropas del batallón Nariño establecieron una base militar permanente en
los nacederos de agua que surten a las comunidades, además la base fue montada a
menos de cien metros del caserío. El establecimiento de esta base ha implicado que los
militares restringen el paso de los pobladores hacia el sector de la Teta de San Lucas y
el desvío del camino que conduce hacia Mina Chelín haciendo más largo el camino
para llegar hacia este asentamiento minero en el que habitan cientos pobladores.
Además el servicio de agua se ha visto afectado ya que los soldados se bañan y hacen
sus necesidades fisiológicas en el lecho del arroyo que luego llega al caserío,
contaminando el agua que el la única con la que se satisfacen las necesidades del
consumo de agua para los pobladores de Mina Vieja.

b. La tropa ha asumido una actitud generalizada de maltrato a la población civil
en general, se presentan señalamientos a los líderes comunitarios y a la misma
comunidad; para estos señalamientos el ejército cuenta con la colaboración de
desmovilizados los cuales andan con la tropa y van uniformados y muchas veces
encapuchados. Los oficiales que tienen el mando sobre la tropa asumen a los
desmovilizados como parte de su tropa. Los señalamientos a la población y a los líderes
generalmente señalan a los pobladores de ser colaboradores de las organizaciones
guerrilleras. Dentro de esta actitud de maltrato se destacan las amenazas verbales
contra los pobladores, especialmente aquellos que son líderes o que critican el papel
que viene cumpliendo la fuerza pública en la región.

c. Las acciones delincuenciales se han multiplicado en los sectores donde mayor
presencia de tropa oficial hay. Los casos de asesinatos han aumentado en todos los
municipios de la región sin que haya acciones de la tropa contra los presuntos asesinos,
muchas veces identificados por los pobladores. Los asesinatos en la región han
aumentado vertiginosamente en los últimos meses incluso hay zonas en las que de
cero se pasó a más 6 homicidios en menos de 60 días. Otro caso de una gran gravedad
es el intercambio que entre los militares y algunos delincuentes de armas por
marihuana y otros narcóticos, esto es de público conocimiento de los comandantes de
la tropa los que no hacen absolutamente nada para tomar los correctivos necesarios en
estos casos. De igual manera los atracos y robos han aumentado de una manera
alarmante en los caminos y carreteras de la región. Nadie escapa a esto: ni carros, ni
comerciantes, ni pobladores que recorren a pie los caminos; igualmente en las fincas se
presentan robos de ganado y otros bienes. En una reunión que tuvo la comunidad con
el ejército para plantear la preocupación de algunos casos que se vienen presentado en
San Pedro Frío el comandante de la base, capitán Quiñones y el sargento Campo,
ambos adscritos al batallón Nariño reconocen la colaboración de la fuerza pública en la
descomposición social y moral de la comunidad de San Pedro Frío y reconocen que los
soldados cambian de drogas por armas, concretamente granadas.

d. Una de las denuncias más graves señala que unidades del batallón Nariño
retuvieron un grupo de niños que estaban en una labor académica de la escuela
acusándolos de guerrilleros. La retención duró más de medio día. Señalan también los
pobladores que los militares llegan borrachos a los negocios exigiéndoles a las
personas que se encuentren en los alrededores que se dejen requisar, lo que
generalmente termina en que las requisas son solo una excusa para buscarle problema
a la gente ya que para realizarlas maltratan a las personas.

e. Otra denuncia que se ha recibido señala que algunos soldados y un
desmovilizado que se conoce en la región con el alias de “candelo” han dicho en
diferentes partes que ellos (los militares) están escoltando a tres ingenieros de una
empresa multinacional para hacer unos muestreos de mina. Se ha denunciado que
aprovechan estos comentarios para decirle a la gente que van a perder las minas. En
vista de esto en una reunión del ejercito con miembros de la comunidad le preguntaron
al capitán Quiñones que si es cierto que su misión era protegen las multinacionales y el
responde que su misión es de inteligencia de comunicación pero no descarta que detrás
esté la multinacional y que ésta información solo la manejan los altos mandos.

f. Otra de las denuncias más recurrentes en la región tiene que ver con la connivencia
de miembros de la fuerza pública con paramilitares de la región (mal llamados bandas
criminales) ya que por parte de las autoridades militares y policiales no existe
prácticamente ninguna acción contra la presencia de estos delincuentes tanto en los
cascos urbanos como en las zonas rurales, a pesar de que todos saben que los
paramilitares se mantienen armados, amenazan y extorsionan a la población. Una
muestra de la sumisión de la policía hacia los paramilitares se presentó en el municipio
de Rioviejo donde el día 8 de enero de 2011 en una de las cantinas del pueblo varios
de reconocidos paramilitares se encontraban con sumiendo licor en horas de la noche.
Un grupo de policías entró al establecimiento a realizar un operativo de control. Pidieron
al administrador del negocio que le bajara a la música, ante lo cual uno de los
paramilitares se levantó de su mesa, cacheteo a un policía y les dio la orden de retirarse
del lugar, ante lo cual los policías obedientemente se retiraron. Según ampliación de la
información dada por la comunidad, esa noche el comandante de la policía de Rioviejo
se encontraba consumiendo licor con los paramilitares en el mismo sitio donde
ocurrieron los hechos.

De igual manera aunque se denuncia la ubicación de los campamentos de los
paramilitares o la presencia de estos en los cascos urbanos, ni la policía ni el ejército
hacen nada para combatirlos, detenerlos y ponerlos a orden de las autoridades
competentes.

2. Los grupos ilegales y su presencia en la región.

En este aspecto se están presentando en la región alianzas entre organizaciones
paramilitares y la insurgencia que consiste fundamentalmente en que, mediante
acuerdos de tipo económico, estos grupos ilegales, pasando por encima de la voluntad
y determinación de organizaciones comunitarias y líderes de la región, permiten el
ingreso de máquinas retroexcavadoras que de manera ilegal trabajan la minería cielo
abierto.

El trabajo de estas máquinas está causando un grave daño a las cuencas hidrográficas
de las zonas donde se encuentran trabajando y generan en incalculable daño
económico a los pequeños mineros de la región. Según testimonios de los pobladores,
en grandes zonas de municipios como Norosí y Santa Rosa, hay varias decenas de
máquinas de este tipo y aunque Fedeagromisbol ha reclamado de las autoridades
civiles y mineras acciones para impedir que se siga causando daño con este tipo de
labor minera a cielo abierto, hasta ahora no hay ninguna actividad orientada a
detenerla. Por el contrario, la autoridad minera departamental presiona a los pequeños
mineros tradicionales amenazándolos con aplicarles todo el rigor de lo establecido en el
nuevo código de minas si no cumplen con todo lo establecido en éste.
Un segundo aspecto en el que la presencia de los grupos paramilitares afectan
seriamente la vida de la población es la interferencia que ejercen en actividades
económicas como las rifas, las que controlan en municipios como Tiquisio y Rioviejo, en
algunos sectores del mototaxismo, en el comercio, sea directamente o por medio de
extorsiones y cobros a los comerciantes. Así mismo la llegada de personas con grandes
capitales que pretenden invertir en cualquier actividad económica que haya en la región
deja ver el interés de los grupos ilegales, especialmente de narcotraficantes de convertir
la región en un “lavadero” de dinero. Es así como en la mayoría de zonas de la región
se empiezan a ver grandes y prósperos negocios salidos “de la nada” pero con grandes
infraestructuras y un gran movimiento de mercancías y de transporte. Este tipo de
negocios se ven de manera cada vez más frecuente en la zona minera y en algunos de
los cascos urbanos, especialmente de los municipios de Santa Rosa del Sur y San
Pablo.

Comentarios generalizados afirman que estos capitales pertenecen a grupos como “los
paisas”, “los urabaeños”, “las aguilas negras”, entre otros. A pesar de que tanto las
autoridades civiles como la fuerza pública son conocedores de este tipo de actividad
económica inusual y presuntamente ilegal, no ejercen ningún tipo de control sobre
estas.

Aparte de la importante presencia en la vida económica que van ganando los grupos
ilegales en la región, se presentan acciones de control social y de ejercicio de una
autoridad suprema que preocupan y desvelan a los pobladores. Veamos varios
ejemplos:

En el municipio de San Pablo, grupos paramilitares abiertamente y sin ningún
recato cerraron algunas vías durante los días de navidad. El 24 de diciembre cerraron la
vía que conduce a los sectores Belén y la Concesión para realizar allí una fiesta que
duró toda la noche y en la que participaron reconocidos miembros de grupos
paramilitares. Ni la policía ni el ejército hicieron absolutamente nada ante esto.
También es conocida la estrecha relación entre miembros de la fuerza pública y
miembros de grupos paramilitares, la que se evidencia en municipios como Tiquisio,
Rioviejo, San Pablo, en los cuales es normal verlos juntos jugando fútbol, caminando
por las calles o consumiendo licor.

3. La estrategia de expulsión de las instituciones estatales:

Además de las acciones delincuenciales mencionadas, las actitudes asumidas por las
autoridades civiles son también materia de preocupación para los pobladores de la
región. En el caso de las autoridades mineras, representadas en la región por la
gobernación de Bolívar en cabeza de su Secretaría de Minas, las presiones contra los
pequeños mineros han sido permanentes y cada vez más agresivas.
En el marco de generar las condiciones para la explotación minera a gran escala, la
Secretaría de Minas de la Gobernación ha adelantado una campaña de desprestigio de
las organizaciones agromineras de la región, en particular contra la Federación
Agrominera del Sur de Bolívar – Fedeagromisbol, señalándola de ser la organización
que se opone al progreso regional al negarse a aceptar la presencia de empresas
mineras transnacionales en la región. Así mismo ha desarrollado una labor de división
entre las Asociaciones Agromineras de la región, generando desconfianza entre ellas,
cooptando algunos de los directivos de algunas asociaciones para que acepten
negociar con las empresas transnacionales e impulsándolos para que peleen la
desagregación de las áreas mineras (que están tituladas colectivamente) para de esta
manera facilitar el proceso de despojo que se pretende aplicar en la región.

Para ello se ha recurrido a estrategias como incumplimiento de compromisos adquiridos
con las comunidades como es el caso del proyecto piloto de minería limpia al cual
nunca le fueron entregados los dineros aprobados para su ejecución y en cambio se
dedicaron a la realización del llamado censo minero; luego, en el municipio de San
Martín de Loba a donde hay una presencia muy importante de la empresa Anglogold
Ashanti, fueron destinados importantes recursos para un supuesto proyecto de minería
limpia.

Las presiones se ejercieron sobre los pequeños mineros para que aceptaran la
realización del censo minero. La mayoría de ellos no aceptó censarse y se recurrió a
estrategias de engaño como que si no se censaban no podrían acceder a recursos de
mejoramiento minero o a programas de beneficio desde Acción Social de la presidencia.

En cuanto entró en vigencia el nuevo código de minas, en febrero de 2010, la
Secretaría de Minas de Bolívar desató una campaña de impulso a la legalización de la
llamada “minería ilegal”, llamando a los pequeños mineros que legalizaran sus minas.
Para ello se utiliza la difusión masiva del nuevo código de minas, eso sí, sin advertirle a
los pequeños mineros los graves riesgos que tiene la aplicación del mismo para la
región, particularmente para la pequeña minería ni la prohibición que el Ministerio del
Medio Ambiente ratificó en el sentido de no permitir la legalización de minería en las
zonas de reserva forestal. Para complementar la normatividad contra los pequeños
mineros, el 3 de febrero de 2001 se presentó el “plan de choque contra la ilegalidad
minera” que no es otra cosa que la orden de expulsión de los pequeños mineros de sus
territorios.

En el caso de los agrocombustibles, la estrategia de despojo ha sido prácticamente
dirigida desde diferentes instituciones estatales en una macabra combinación. En el
caso de la comunidad de Las Pavas desde el desalojo ordenado por un juzgado del
municipio del Peñón hasta la presencia de unidades del escuadrón antidisturbios para
impedir el retorno de los campesinos. También han jugado su papel las instituciones
encargadas por el gobierno nacional del tema de tierras, las que han dilatado el proceso
de restitución de tierras reclamado por los campesinos de la hacienda en litigio.

Pero los campesinos de Las Pavas no son los únicos que han sufrido esta situación. En
El Garzal, corregimiento del municipio de Simití los campesinos han venido sufriendo
una serie de presiones, amenazas y agresiones por parte de terratenientes que
reclaman la propiedad sobre la tierra que habitan estos campesinos. En medio de las
presiones jurídicas y de las presiones armadas por parte de grupos paramilitares al
servicio de los presuntos propietarios han ocurrido asesinatos y desplazamientos de
líderes que se oponen a entregar sus tierras.
Otros campesinos de diferentes zonas se encuentran en grave riesgo. Entre ellos están
campesinos de Caimital, Villadoris, El Antojo, Puerto Gaitán, y los Playones del río
Magdalena.

En los municipios de San Pablo y de Tiquisio se están presentando personas
desconocidas en la región que llegan hasta las fincas de los campesinos y los
presionan para que les vendan sus tierras, estas presuntamente se utilizarán luego para
la siembra de palma africana o para venderlas a empresas mineras de explotación a
gran escala.

Las empresas identificadas que han estado mayormente comprometidas con estas
acciones de despojo son: en minería de oro la Anglogold Ashanti. En agrocombustibles
y palma el grupo Daabon.

Finalmente y a manera de conclusión, estos hechos solo tienen una explicación: hacen
parte de la estrategia de despojo del territorio contra los campesinos, mineros y
pobladores en general de una región que se ha opuesto a la explotación irracional de
sus recursos naturales y a la lucha histórica de ellos por la defensa de la vida y la
permanencia en el territorio que durante muchos años se ha librado por parte de ellos.

Anexo:

Listado de algunos de los asesinatos, maltratos y amenazas llevadas a cabo en el
último trimestre.

En los últimos dos meses (noviembre – enero 2011), los pobladores se encuentran
alarmados por la cantidad de asesinatos a manos de paramilitares, que se registran en
varios municipios como Tiquisio, Rioviejo y Achi.

El día 2 de noviembre en la vereda El Polvillo en la entrada de la finca del señor
Julián Rojas fue asesinado el señor Luís Carlos Mercado Torres de 30 años de edad,
soltero, de profesión agro minero natural del municipio de Norosí.

La victima era el encargado por la comunidad de Mina Brisa de cobrar el peaje
comunitario en el tramo carreteable que conduce del casco urbano de Norosí al
corregimiento Buena Seña y al municipio de Puerto Rico. Según versiones de algunos
pobladores tres días antes de los hechos el propietario de una retroexcavadora (cuyo
nombre se desconoce) había pasado en la moto negándose a pagar el peaje; dos días
después Luís Carlos fue a Buena Seña a hacer un mandado y se lo encontró con el
dueño de la retroexcavadora, el cual le dijo a Luís Carlos que cual era la vaina que
quien mandaba en ese peaje, que quien lo tenia trabajando ahí; Luís le respondió que
lo tenia la comunidad para recoger fondo para los arreglos de la vía el retrero le dijo
que - que comunidad ni que mierda.

Dos días después entre las cuatro y cinco de la tarde llegaron dos sujetos en una moto
y le preguntaron que si el era Luís Carlos el les dijo que si, y sin mediar mas palabra le
propinaron diez tiros. Lo que cuentan vecinos que vieron lo sucedido fue que le habían
pegado tres tiros y le dieron vuelta a la moto para regresarse, en ese momento Luís se
movió y uno de ellos dijo que todavía estaba vivo y le pegaron el resto de tiros.

El 24 de noviembre de 2010, fue asesinado Carlos Martínez Arrieta de oficio
agricultor, en hechos ocurridos en el río nuevo, jurisdicción del municipio de Achí
Bolívar.
El 2 de diciembre del 2010, fue asesinado el mototaxista Héctor Rojas en la
vereda la Bomba del municipio de Achí.

El 06 de diciembre de 2010, fue asesinado Pedro Baldovino, agricultor en el
municipio de Tiquisio.

El día 18 de diciembre el señor Inocencio López, vicepresidente de la Junta de
Acción comunal de San Pedro Frío fue atacado con un puñal por Denys Anaya, alias
“orejitas” quien cambia armas por marihuana con miembros del ejército acantonados en
la zona. Los hechos ocurrieron en Mina Vieja, jurisdicción de Santa Rosa.

El día 24 de diciembre, fue asesinado el señor Isidro López, Vicepresidente de la
Asociación Agrominera de San Luquitas y minero de profesión. Este señor fue
asesinado en inmediaciones del caserío Mina Quemada, jurisdicción del corregimiento
San Pedro Frío.

El 07 de Enero de 2011, fue asesinado en puerto mango corregimiento de
Tiquisio, el comerciante, Albín Navarro residente en puerto Coca.
Los casos de maltrato denunciados son:

El sábado 29 de enero en el municipio de Arenal a eso de las 3:00 p.m., un joven
de nombre Eder, soldado profesional, pasaba por el puesto de la policía, acompañado
de un amigo, cuando les hicieron el pare, les pidieron documentos y en el momento el
no los portaba; el policía le pide una requisa, Eder se muestra reacio ante lo cual le
preguntaron que a que se dedicaba y el respondió que es soldado profesional. El
teniente le dijo “usted tiene cara de gamín”, en ese instante Eder mandó a buscar los
documentos a la casa, en el transcurso de 15-20 minutos mientras llegaban los
documentos, los policías maltrataron verbalmente a Eder, le tomaron fotografías, le
hicieron firmar un documento y le tomaron huellas. Cuando llegaron los documentos y
les demuestra que es soldado profesional, le dijeron que se fuera, pero al salir de la
estación acompañado de 4 niños menores de edad un policía hizo un tiro al aire y le
dijo “mirame bien que conmigo si te vas a ver la cara”.

El domingo 30 de enero a las 8:00 p.m. el señor Cesar Urquiza Florez,
c.c.13881887 de Barrancabermeja, se encontraba en la cantina del señor Víctor
Pacheco junto con un amigo. Llego la policía y le preguntaron como se llamaba, el
respondió Cesar Urquiza, inmediatamente le dijeron siga, el preguntó que porqué, ellos
respondieron usted tiene orden de captura; Cesar les dijo que le mostraran la orden de
captura, los policías no la tenían. El señor Urquiza no se dejó llevar aunque ellos lo
querían forzar. Cesar Urquiza salió corriendo y entró a una casa, los policía se metieron
a la casa lo esposaron y empezaron a golpearlo. La comunidad al ver esto reaccionó y
lo defendieron, se lo quitaron a los 5 policías y le hicieron quitar las esposas, el señor
esta muy golpeado, no puede caminar por los golpes que le dieron en la cadera y en la
pierna, en ese forcejeo al señor Cesar se le perdió el celular y 300.000 pesos que tenia.

Casos de hostigamiento:

Lideres de la comunidad de Las Pavas, del municipio del Peñón, denuncian los
siguientes hechos:

Durante el mes de enero de 2011 hicieron presencia en el corregimiento Buenos Aires
del municipio de Regidor, sitio a donde se encuentran desplazadas 123 familias
campesinas de la comunidad de Las Pavas quienes fueron expulsados de sus tierras
por el grupo palmero Daabon con el apoyo del escuadrón Esmad de la policía, una serie
de personas ajenas a la comunidad quienes se presume son enviados de la empresa
palmera para espiar y atemorizar a los campesinos desplazados que están adelantando
acciones jurídicas para lograr el retorno a sus tierras. Varias de esas personas extrañas
han sido identificadas como algunos de los paramilitares que amenazaron y
desplazaron a las 123 familias de Las Pavas.

El día 16 de enero de 2011 en una chalupa se movilizaban aproximadamente 40
policías en dirección a Papayal. Llegaron hasta el corregimiento Buenos Aires, allí en la
casa de uno de los pobladores del corregimiento prepararon almuerzo y terminando la
tarde salieron rumbo a Las Pavas. Mientras se encontraban en la casa donde
prepararon el almuerzo los niños desplazados de la comunidad de Las Pavas se
mostraron temerosos porque los identificaban como los mismos que los desplazaron.

En los días anteriores a la consulta popular para definir la creación del nuevo municipio
Brazuelo de Papayal, varios líderes de Buenos Aires y de Las Pavas identificaron a
varias personas empleadas o cercanas a la empresa palmera que llegaron hasta el
corregimiento Buenos Aires con cantidades importantes de dinero destinado a la
compra de votos por el si a la consulta mencionada. Se denuncia así mismo que el
domingo 23 de enero, terminada la consulta popular, mientras en horas de la noche los
“ganadores” celebraban el triunfo del sí, y los miembros de la comunidad cristiana
“Rosa de Saron” celebraba una vigilia en la que participaban la mayoría de socios de
Asocab, fue incendiada la enramada construida a manera de salón comunal donde se
realizaban las reuniones de Asocab.

Denuncia también la comunidad de Las Pavas que al educador Eliud Alvear Cumplido,
docente de la Institución Educativa del corregimiento Buenos Aires, se le ha iniciado
una campaña de persecución por parte del rector de la IE, debido a su compromiso con
la lucha por el retorno de la comunidad de Las Pavas. Según denuncias de los
pobladores el rector ha sido coptado y está al servicio de la empresa palmera que
despojó a los campesinos de sus tierras.

Esta grave situación de agresión y despojo ha sido agenciada por las autoridades
nacionales, departamentales y municipales. Llamamos a las organizaciones hermanas
a nivel nacional e internacional para que exijan a esas autoridades el respeto de las
comunidades y el respeto a los derechos fundamentales de los pobladores del sur de
Bolívar.

FEDERACIÓN AGROMINERA DEL SUR DE
BOLÍVAR
FEBRERO DE 2011

Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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