FISCAL 11 DE LA UNIDAD DE JUSTICIA Y PAZ DE BARRANQUILLA NO GARANTIZA LOS DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS DE LA MASACRE DEL CHENGUE
(Colombia) (Autor: Ccajar)

Jueves 30 de octubre de 2008, por Prensa - Colectivo

¿Quién corto el Fluido Eléctrico del coregimiento del Chengue aproximadamente a las 2:40 de la mañana antes que se realizara la masacre? ¿Qué participación tuvo el paramilitar Jairo Castillo Peralta, alias “Pitirri” - actualmente exiliado en Canadá - toda vez que se sabe que en un documental éste dice haber participado en algunas masacres de los Montes de Maria? ¿Quién dio muerte a los Menores de edad, a los adultos mayores, y a los dos enfermos mentales del pueblo?

Impunemente estas y otras preguntas, realizadas por aproximadamente 30 víctimas de la masacre del Chengue al paramilitar Uber Banquez Martínez, alias “Juancho Dique”, comandante paramilitar del Bloque Héroes de María, quedaron sin respuesta en el marco de la audiencia de versión libre que se le adelantaba el pasado 23 de octubre, ya que según la fiscal del caso, Yolanda Gómez, las preguntas estaban mal redactadas, no tenían contextualización y además no entendía la letra.

¿Quién corto el Fluido Eléctrico del coregimiento del Chengue aproximadamente a las 2:40 de la mañana antes que se realizara la masacre? ¿Qué participación tuvo el paramilitar Jairo Castillo Peralta, alias “Pitirri” - actualmente exiliado en Canadá - toda vez que se sabe que en un documental éste dice haber participado en algunas masacres de los Montes de Maria? ¿Quién dio muerte a los Menores de edad, a los adultos mayores, y a los dos enfermos mentales del pueblo?

Impunemente estas y otras preguntas, realizadas por aproximadamente 30 víctimas de la masacre del Chengue al paramilitar Uber Banquez Martínez, alias “Juancho Dique”, comandante paramilitar del Bloque Héroes de María, quedaron sin respuesta en el marco de la audiencia de versión libre que se le adelantaba el pasado 23 de octubre, ya que según la fiscal del caso, Yolanda Gómez, las preguntas estaban mal redactadas, no tenían contextualización y además no entendía la letra.

Cabe destacar que las preguntas, que se quedaron sin respuesta, fueron realizadas, luego que el paramilitar se empeñara no sólo en eludir las realizadas previamente, sino en mentirles descaradamente a las víctimas, eludiendo de esta manera la posibilidad de éstas para que se precisen circunstancias de tiempo, modo y lugar sobre la realización de la masacre del Chengue.

Al parecer la fiscal Gómez, desconoce el pronunciamiento de la Corte Constitucional en su sentencia 370 de 2006, en la cual afirmó que “el derecho a la verdad incorpora el derecho a conocer las causas y las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que los delitos fueron cometidos.” Para el máximo Tribunal Constitucional “esto conduce a que la víctima vea públicamente reconocido su dolor y su plena ciudadanía en términos de su reconocimiento como sujeto de derechos. Así mismo, conduce a que las personas afectadas puedan saber, si así lo desean, las razones y condiciones en las cuales se cometió el delito”.

Igualmente se le olvida que la propia ley 975 de 2005, llamada Ley de Justicia y Paz, establece que “Dentro del procedimiento que establece la presente ley los servidores públicos dispondrán lo necesario para que se asegure el esclarecimiento de la verdad sobre los hechos objeto de investigación”.

Y como si esto fuera poco, no fue leída en la audiencia pública, la constancia remitida por las propias víctimas sobre las mentiras del paramilitar y a quien le requerían dijera la verdad, a pesar que según ordena el Sistema Penal Acusatorio que comenzó a regir en Barranquilla desde el 1 de enero, dichas constancias deben quedar grabadas en el registro fílmico de la audiencia.

Una vez más las víctimas se sienten engañadas, manifiestan así mismo que “hay muchas cosas no han sido publicadas ni manifestadas por el paramilitar, como es el hurto que se cometió en algunas tiendas y viviendas, que a las personas las mataron a punta de hierro, algunas de las víctimas fueron asesinadas con chuzos, otras degolladas.”

Esa madrugada del 17 de enero de 2001, el corregimiento de Chengue, municipio de Ovejas, departamento de Sucre, fue despertado por una multitud de hombres armados, que les ordenaron a sus habitantes, casa por casa, salir a la plaza.

Los paramilitares que habían cortado la luz previamente en el pueblo, los hicieron tenderse en el suelo, boca abajo. Uno a uno los hacían pasar a otro lugar en la plaza, según ellos donde estaba un computador. Pero de allí nunca regresaban. Era el camino a su muerte.

En ese lugar, que era “el matadero” quedaron tendidos 24 campesinos, asesinados por golpes en la cabeza con mazos de moler piedra, cuchillos y machetes, algunos incluso fueron degollados. A otros tres los mataron luego. Fueron en total 27 las víctimas.

Los responsables directos con aquiescencia y participación de agentes del Estado, 80 miembros aproximadamente del frente “Héroes de los montes de María” quienes además incendiaron por lo menos 20 viviendas y causaron el desplazamiento de 104 familias de la zona, bajo el mando de alias “Juancho Dique”, comandante que se niega a decir la verdad de lo sucedido aquella mañana, cuando luego de quitar la luz en el pueblo, cometieron una de las masacres que aún hoy día le quita el sueño a las víctimas, las mismas por las cuales, ni siquiera el mismo Estado respeta y protege.

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José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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