Carta a Sandra Catalina.
Amiga de mi Vida.

Lunes 4 de marzo de 2013, por Claudia Lancheros Fajardo

Luego de jugar ese viernes en la tarde y despedirnos con la certeza de encontrarnos el lunes, te he extrañado todos estos años. La última vez que nos vimos, estábamos jugando en el Colegio. Fuimos a explorar los árboles, junto a Andrea, preguntándonos cómo se había formado el lago, retándonos para pasar corriendo sin caernos en el barro. También nos subíamos en los árboles, algunos centenarios, que aún viven en el Colegio. Nuestras manos pequeñas se intercalaban, para seguir subiendo, rama a rama. Había saucos, papiros, pinos y eucaliptos, ranitas, pichones y libélulas satinadas y purpuras que desplegaban sus alas bajo nuestro cielo, bajo nuestro juego. El lago fue testigo de nuestros días de felicidad.

Víctimas de Crímenes de Estado_ |

Un día la lluvia nos abrazó con toda su fuerza. Contigo mi pequeña y Gran Maestra, empecé a comprender, qué es la Amistad. Me enseñaste hermanita bella, que la Vida de los niños y las niñas es sagrada e intocable, que nuestro cuerpo y dignidad es inviolable. Por eso te Amo tanto.

Nuestra montaña verde, era muy misteriosa, en ella habitaban toda clase de espantos y seres mágicos, también liebres silvestres. Ella nos recibía todas las mañanas, con el frío y la neblina de la sabana. También jugábamos incansablemente en el edificio enorme y blanco, dónde conspirábamos y nos inventábamos historias sobre la monja sin cabeza. Tú, soltabas la gran carcajada, cómo el pájaro Loco. Nosotras éramos las grandes del parque, resistíamos con mucha valentía la gran velocidad de la rueda. Las niñas pequeñas, nos miraban con asombro.

Nunca entendí por qué.

Crecimos en un lugar, que una hermana del Sur, bien llamó, el país del No me acuerdo. Un lugar lleno de injusticias y despojos, gobernado con mentiras, con sangre inocente derramada en tierra, reclamando Justicia y Verdad. Un lugar en el que las mujeres, las niñas y los niños, vivimos con miedo. El silencio es la ley y ha sido el gran aliado de la impunidad.

En el país del no me acuerdo se premia al victimario y se entrega al olvido a la víctima. Tu mami y tu abuelita no han sido reparadas y el tema no es de tasación económica, tú sabes. Es de respeto y dignidad. Con tu padre cometieron una infamia. En algún momento se habló de una cátedra con tú nombre, para que los niños y las niñas, conocieran y ejercieran sus derechos. No pasó nada… tu supuesto asesino, sólo pagó diez años de cuarenta y cinco.

Después de veinte años, he pensado que tal vez este crimen de lesa humanidad, fue encubierto. ¿Dónde está tu verdugo? ¿Alguien sabe? ¿Sigue violando y asesinando a otras niñas?

Estás aquí. Eres un símbolo, como dice tu abuelita. Después de tu partida se empezó a hacer pública la violencia sexual ejercida contra los niños y niñas. Tu abuelito sigue pensando en ti, todos los días.

Amamos a la Siempreviva, la de ojos rasgados, la que firma con una clave de Sol.

Mi amiga hermosa y radiante, te cuento que hemos encontrado otro país. Uno Construido por hombres y mujeres que creen y trabajan todos los días por el Buen Vivir para todos y todas. ¡Y somos más! Hemos conocido a mujeres valientes, que han tejido con sus manos, la trama maravillosa de la defensa de la Vida. Aquí estamos hermana, para decirle a todo el mundo, que nunca te olvidaremos.

Somos muchas amor, de distintas culturas, con miles de kilómetros de distancia, el dolor nos hizo hermanas y hoy estamos aquí, en tu parque, Siempreviva, para recordarte. Tú pequeña inquieta, sigues aquí, presente en nuestras Vidas.

Esta mañana nos vamos a abrazar en tu nombre, vamos a sentir la fuerza de la Vida, de la Siempreviva. Vamos a repetir sin cansancio, como cuando jugábamos, que la Vida de las niñas se respeta, que la dignidad de nuestros cuerpos es intocable, inviolable. ¡Que la Vida se respeta!

Estás aquí, en nuestro trabajo diario por un país que ame y respete a sus niños y niñas. Siempre Amor, Siempre. No habrá paz sobre esta tierra, si no logramos amar auténtica y radicalmente a las niñas y los niños. No habrá Paz, Si no rompemos con el silencio, si no somos capaces de hacerlos respetar, con fuerza y valentía.

Sé que nos volveremos a abrazar algún día, volveremos a reírnos como antes, volveremos a jugar en lagos, entre arboles, confundiendo nuestros pies pequeños, en el barro, mientras llueve. Te amo, siempre te amaré, estás con Él, estás en la lluvia, en el aire, estás en la tierra, y en mis raíces.

Tú, la Siempreviva.

Bogotá D.C., Febrero 28 de 2013.

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José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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