Colombia es un paraíso para las transnacionales

Jueves 22 de marzo de 2012, por Verdad Obrera

La permisividad de los gobiernos colombianos para que se violen los derechos fundamentales de los trabajadores y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, ha convertido al país en un lugar donde el saqueo de los recursos naturales se hace con costos laborales muy bajos.

Trabajadores | Guajira |

Muchas de estas empresas
reconocen que en
Colombia pueden hacer
con los trabajadores y el medio ambiente
lo que no se les permitiría en
los países donde tienen la casa matriz.

Abusos en las jornadas laborales,
persecución a los sindicatos, despidos
injustificados y hasta el patrocinio a
grupos paramilitares para el asesinato
de dirigentes sindicales, se convierten
en las prácticas cotidianas de las
multinacionales que hacen presencia
en el país.

Verdad Obrera presenta algunos
casos de abusos contra los trabajadores
por parte de las transnacionales
Drumond, Glencore y las contratistas
que hacen intermediación laboral.

Solo un caso

Las minas de carbón de Drummond
están ubicadas en el departamento
del Cesar, municipio de El
Paso, corregimiento La Loma: Privenoc
y El Descanso. La primera la explota
desde 1995 y la otra desde 2009.

Para la explotación de las dos, la multinacional
utiliza alrededor de 10 mil
trabajadores en las partes operativa
y administrativa: cuatro mil a término
indefinido y seis mil de manera tercerizada.

Los salarios de los trabajadores
vinculados de manera directa oscilan
entre tres y medio y cuatro millones
de pesos. Raúl Sosa presidente nacional
de Sintramienergética, explica que
en el interior del país se puede pensar
que devengan mucho, pero que
al compararlo con las labores que se
hacen no es alto porque, “Nosotros
para cubrir un turno de día tenemos
que estar despiertos por tarde a las
cuatro de la mañana; tomar el desayuno
a las 4 y 30, salir a los buses a las
5 y retornar a casa a las 8 de la noche.
Son más de 12 horas de pie, con un
trabajo fuerte a altas temperaturas”.

También manifiesta que los trabajadores
tercerizados que desarrollan
las mismas labores devengan entre
un millón y dos millones de pesos; lo
que pone en evidencia una desnivelación
salarial alta, más aún porque estos
obreros no cuentan con prestaciones,
ni con los bonos que tienen los
vinculados de manera directa.

Expresa que aunque el Ministerio
le permite a la empresa que les ponga
turnos de 10 horas, allí las jornadas
son de 12: “Semanalmente estamos
laborando 72 horas. Es una pelea entre
la empresa y el sindicato.”

Los trabajadores también aseguran
que la vida laboral de un trabajador
minero es muy corta y su
desempeño es de alto riesgo, las enfermedades
profesionales y los accidentes
laborales se dan con mucha
frecuencia. En los últimos años han
fallecido por enfermedades pulmonares
siete obreros. Por eso una de las
peleas de los sindicatos es la búsqueda
de una pensión con menor edad.
Proyecto que no han permitido pasar
en el Congreso de la República.

En Sintramienergética y Sintraime
hay alrededor de tres mil afiliados de
los trabajadores directos y de los contratistas
2.200. Cuando fundaron el
sindicato los empresarios mostraron
su molestia y cuestionaron el procedimiento
argumentándoles que ellos
estaban bien en comparación de otros
trabajadores. Inmediatamente creó un
pacto colectivo que durante un buen
tiempo le hizo daño a la organización,
hasta que se logró desmontar. Ahora,
luego de duras peleas con la administración,
cuentan con una buena convención
colectiva de trabajo.

Formas de tercerización

Vicente Bejarano es trabajador de
la empresa Mantenimientos y Servicios
Técnicos Mineros, Masertem, de
Valledupar, contratista de Gecolsa en
Drummond, a quien presta servicios
como mantenimiento de motores.

Explica la manera como las empresas
abusan de los trabajadores con la
forma de contratación: “Muchos de
ellos tienen contratos a tres o cuatro
meses, que pueden ser prorrogados o
no. Luego de un año y medio en esas
condiciones los cambian de empresa
o de bolsa de empleo”
. Al momento
de la entrevista se encontraban votando
por huelga o por tribunal de
arbitranmento ya que Sintraime había
presentado pliego de peticiones pero
no había tenido respuesta.

Estas empresas prestan servicios
en diferentes minas ubicadas en varios
municipios como El Paso y la Jagua
de Ibirico, donde se realizaron las
votaciones, que se dieron bajo amenazas
y seguimientos fotográficos
por parte de los supervisores de las
empresas.

El petitorio había sido presentado
el 12 de diciembre pasado, comenzaron
la negociación el 2 de enero hasta
el 29 sin acuerdos. “Lo que nos ofrecían
era muy pequeño en comparación
con lo que queríamos. Lo que
solicitamos es un contrato a término
indefinido, ya que es el único que nos
permite mejorar la calidad de vida.
Con los contratos que tenemos a tres
meses no tenemos la oportunidad de
hacernos a un crédito de vivienda, de casa. Ellos quieren que siempre estemos
con estos contratos para hacer
lo que quieran con nosotros, para
mantenernos en la sumisión que nos
han mantenido; donde tenemos que
aguantar insultos, excesos de trabajo,
maltratos verbales”
, explica Vicente
Bejarano y agrega, “Hay que tener
en cuenta que si nosotros ganamos,
todos aquí en estos pueblos se benefician.
Aquí todo funciona en torno a
la minería. Todo por aquí está en un
estado de miseria, es algo deplorable.
Sólo hasta ahora las empresas están
ingresando personal de la región con
capacitaciones del Sena, gracias a una
exigencia del gobierno. Antes las personas
no tenían esa posibilidad. Eso
se dio después de un paro que dio la
comunidad”.

La negociación beneficia por Maserten
a 800 trabajadores; por Tecsolution
900; por Dimantec 1170; por
Tratecol, 1060; MTM 500; Servicios y
Asesorías 110. Del total está sindicalizado
el alrededor del 70%. Estas empresas
prestan sus servicios en las
minas explotadas por Drummond y
Glencore en el Cesar y la Guajira.

En el petitorio los trabajadores
están solicitando vigencia y costumbre,
es decir, que no les quiten lo que
hasta ahora han conquistado, como
bonos. Pero las empresas no quieren
que eso quede en la convención.
Las empresas argumentan que no
son solventes para poder dar las exigencias.
Aunque los trabajadores saben
que cada mina tiene carbón para
50 ó 60 años y que ellos tienen contratos
hasta de 18 años vigentes.

Las empresas que hacen la intermediación
reciben de Drummond
70 mil pesos hora por trabajador y
facturan once horas y media diarias.
Es decir, 800 mil diarios. La mano de
obra calificada la pagan más alto. Finalmente
el trabajador recibe menos
de cinco millones de pesos, pero las
empresas reciben hasta 30 millones
por mes, por trabajador. Los abusos
se dan con el beneplácito de las multinacionales
a quienes les conviene ese
tipo de contratación porque se ahorran
la carga de prestaciones sociales.

Un logro
Cuando se votó por el paro las
empresas llamaron a negociar y el
pasado 10 de febrero se firmó la primera
convención colectiva. Entre las
conquistas obtenidas están contratos
de trabajo a término indefinido; aumento
del 8% para salario hasta $ 800
mil, 7.5% a los de $800.001 a 900.000,
7% de 900.001 a 1.000.000 y 6% para
salario superior a 1.000.001. Se estableció
un procedimiento para sanciones,
con lo cual no podrán seguir
vulnerando el derecho a la defensa y
al debido proceso, como sucedía. Se
estableció un salario de enganche de
$750.000, es decir, ningún trabajador
devengará menos de ese salario. Se
pactó un auxilio de sostenimiento
y de transporte de $1.100.000 mensuales
e incrementos en las mismas
condiciones que lo venían haciendo,
a quienes estén recibiendo un valor
superior se le seguirá pagando en
las mismas condiciones y el ajuste se
hará de manera retroactiva al primero
de enero de 2012 y el incremento para
el segundo año de vigencia será igual
al incremento de precios al consumidor
(I.P.C.).

Se conquistaron auxilio de educación
para los trabajadores y los hijos,
pago de incapacidades, fondo para
préstamos de vivienda y otros auxilios.
Los trabajadores destacan entre
los logros el respeto por la dignidad
del trabajador como ser humano a
través de su organización sindical.

Desnivelación salarial

Isaac Felipe Martínez, trabaja
en Mantenimiento Técnico Minero,
MTM, que le presta servicios a Drummond.
Denuncia la existencia de una
desigualdad salarial dentro de la empresa,
donde no existe un escalafón
ni régimen para acceder a salarios mayores.

Hay diferencias hasta de un millón
de pesos en personal que desempeña
las mismas labores, lo que crea
incomodidad. También hay malestar
por la persecución que han emprendido
los directivos ante la creación de
la seccional de Sintraime; han despedido
personal, hay desmejoras salariales
con reubicaciones y suspensiones
exageradas.

“La empresa tiene soldadores,
mecánicos, eléctricos y lubricadores,
pero dentro de los mismos rangos
hay cuatro o cinco salarios. La empresa
alega que lo hacen por políticas
internas que no deben explicar. Pero
los sabemos que hay varios manejos
internos, como influencia, amiguismos
u otros nexos; no de capacidades
laborales”.

En el conflicto han despedido a
dos trabajadores ante lo cual se han
presentado querellas, pero en el Ministerio
de trabajo no se dinamizan
los procesos. Lo que para los trabajadores
es una muestra de la manera
como desde el gobierno se ayuda a la
empresa torpedeando para no favorecer
al trabajador.

Desalojo en Caypa

Los trabajadores de las empresas
Gente Estratégica y Gente Caribe, en
la mina Caypa de Barrancas Guajira,
ante la violación de sus derechos laborales
y las extenuantes jornadas laborales,
protestaron y se organizaron
sindicalmente. Crearon la seccional
de Sintramienergética y presentaron
pliego de peticiones, el pasado mes
de noviembre. En las negociaciones
no hubo avances porque las firmas
aseguraron que ellos no son operadores
de la mina sino que simplemente
capacitan y suministran personal. Según
dirigentes sindicales, la empresa
Gente Estratégica es de la familia del
senador Benedetti; la mamá del parlamentario
es la gerente.

Al no haber negociación los trabajadores
votaron por la huelga y el domingo
29 de enero se tomaron las instalaciones
de la mina. La respuesta gubernamental
fue inmediata; enviaron al ESMAD que
los golpeó, hirió a uno de ellos pero no
los pudo desalojar. De inmediato las organizaciones
sindicales iniciaron gestiones
ante el Ministerio de Trabajo para que se
llegara a una negociación pero la respuesta
fue que el viernes 3, el ESMAD
y el Ejército amenazaron con agredirlos,
lograron el levantamiento de la huelga y
los hicieron abandonar la mina.

Después de que habían coordinado
con las empresas Gente Estratégica
y Caribe, para iniciar las labores el 9
de febrero, no los dejan ingresar a la
mina. Luego les dijeron que la operadora
OPM había terminado el contrato
de transporte de estéril y extracción
de carbón en la mina; por ende
los contratos de los 200 trabajadores
también terminaban.

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Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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