En enero de 2014 fue condenado por estos mismos hechos el miembro de la policía Carlos Gilberto Mora Alfonso, quien en la aceptación de los cargos implicó al suboficial de Inteligencia en este crimen: “La participación que tuve con las AUC fue reunirme con Fredy (Espitia Espinosa), Monroy (agente de la SIJIN) y alias Yoyo (otro paramilitar) para planear el atentado contra el señor Hoyos”.

Los autores materiales del homicidio del dirigente social y sindical fueron los paramilitares Luis Edilmer Rojas Rincón y Giovanny Moncada Cortés, integrantes de los urbanos del grupo paramilitar Autodefensas Campesinas del Casanare, que también hacían presencia en esa zona de Cundinamarca.

Jorge Darío Hoyos fue miembro de la Federación Internacional de Trabajadores de las Plantaciones, Agrícolas y Similares, FITPAS, federación sindical global que se convirtió luego en parte de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines, UITA. Desde 1984 y hasta 1991, fue Director Educativo en América Latina de la Federación Internacional de Mineros, organización precursora de la actual ICEM, Federación Internacional de Sindicatos de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas. También trabajó como asesor y organizador para la Federación Colombiana de Educadores, FECODE; el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Industria del Carbón, SINTRACARBON; la Unión Nacional de Empleados Bancarios, UNEB, y el Sindicato Nacional de Trabajadores de TELECOM. Así mismo fue asesor de conflictos y negociaciones colectivas a muchos otros sindicatos, integrante del partido Unión Patriótica y candidato por este partido al Concejo Municipal de Fusagasugá.

Su hija Yessica Hoyos, fue galardonada en el año 2008 con el premio anual George Meany-Lane Kirkland Human Rights Award, por su trabajo como líder y fundadora del Movimiento HIJOS, por su lucha en el esclarecimiento del asesinato de su Padre y por su labor como abogada defensora de derechos humanos en la Corporación Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”, Cajar.

Este caso evidencia una vez más la existencia de de vínculos entre miembros de la fuerza pública con grupos paramilitares en el exterminio sistemático del que ha sido objeto el sindicalismo colombiano. Según la investigación publicada en 2012 por el Cinep, Violencia contra el Sindicalismo en Colombia, entre 1984 y 2010, 3000 sindicalistas fueron asesinados en el país, es decir, uno cada 72 horas. En cuanto a los victimarios la investigación revela que Fuerzas Armadas y Policía son responsables de 518 casos; la Fiscalía de 80; sicarios de 71; autores sin identificar, 1874; guerrilla de 207; paramilitares, 1932; extinto DAS de 20 casos; y grupos sin identificar de 68.

El esclarecimiento de la verdad histórica del crimen contra el sindicalista Jorge Darío Hoyos debe llegar hasta sus máximos responsables, y contribuir a su vez a la verdad histórica de la violencia antisindical y el exterminio de la UP en Colombia.

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