● El imperio criminal del narcotráfico se había extendido a pesar de la guerra contra las drogas.

● En alianza con agentes de la fuerza pública orientados por las doctrinas de la guerra fría y políticos regionales que defendían sus botines electorales, el dinero del narcotráfico financió el exterminio y la persecución política contra poblaciones, movimientos sociales y partidos de izquierda, considerados base social de las guerrillas.

● A pesar del poder alcanzado por sus nexos con sectores políticos y económicos influyentes, la extradición era la principal preocupación de los capos como Pablo Escobar, Carlos Lehder y Gonzalo Rodríguez Gacha.

● En 1985 la Sala Constitucional de la Corte Suprema debía revisar el tratado de extradición. Por esta razón existían amenazas gravísimas contra los Magistrados de las Altas Cortes provenientes de narcotraficantes.

● Las guerrillas también se oponían a la extradición con sus propios argumentos, lo que sustentó la hipótesis de una alianza M-19 – Cartel de Medellín para la toma del Palacio. Esta tesis fue desvirtuada por varios fallos del Consejo de Estado desde 1996, y por la Comisión de la Verdad de los hechos del Palacio conformada en el año 2007.

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