Una Agenda Humanitaria para Colombia

Martes 30 de agosto de 2011, por Carlos Medina Gallego

La población civil no puede seguir soportando los estragos de la
guerra, el uso desproporcionado del poder destructor y de recursos y
la arbitrariedad de los ejércitos, mientras la insurgencia y el
gobierno, actores que desarrollan el conflicto armado en el país,
encuentran la refundida llave de la puerta de entrada a un proceso de
paz que recorra el camino de la exploración de posibilidades reales,
acercamientos discretos y esfuerzos imaginativos conjuntos; dejen de
lado las mutuas recriminaciones y señalamientos y; construyen una hoja
de ruta, pensando en un país de bienestar general y democracia
profunda, para la reconciliación y solución definitiva del conflicto.

Víctimas del conflicto | Colombia |

Distintos sectores de la sociedad civil y la comunidad internacional
vienen ayudando, no sin muchas dificultades, a crear una atmosfera de
confrontación que madure en el desarrollo mismo del conflicto las
condiciones de su propia evolución hacia escenarios políticos, en un
contexto precedido por una agenda humanitaria centrada en la
salvaguarda de la población civil, su bienestar y tranquilidad.

Lo que se viene haciendo, con mucho esfuerzo, es avanzar en un proceso
en el cual se asume el conflicto en su estado actual de desarrollo,
abordando las potencialidades creativas y destructoras del mismo como
aquello que existe realmente y hay que transformar, en una proyección
que reclama y propone acciones precisas para superar las necesidades o
urgencias de la vida nacional en lo inmediato, comprendiendo a la
población civil como una comunidad de seres humanos que debe vivir,
crecer y desarrollar su existencia con la mayor dignidad posible.

Resulta un imperativo de la mayor importancia exigir a los
responsables de conducir las operaciones militares el reducir los
costos humanos y sociales de la confrontación - para no hablar de los
otros - en el entendido que todos justifican sus acciones basados en
la defensa y el respeto a la vida y la dignidad humana. Demandar de
ellos no que suscriban los acuerdos humanitarios y las leyes de la
guerra, sino que los pongan en práctica de manera unilateral en un
cumplimiento juicioso y ético de lo allí contemplado.

Sobre este supuesto esencial, es bueno recordar, que no se debe
involucrar ni comprometer a la población civil en el desarrollo del
conflicto militar, no se puede inhabilitar los territorios y convertir
las zonas productivas en campos de batalla, sembrar
indiscriminadamente minas en zonas que comprometen la población o
realizar bombardeos de manera arbitraria afectando áreas estratégicas
para la vida de las comunidades; no se puede reclutar por la fuerza o
utilizar niños en labores de inteligencia operativa, se deben
conservar libres las vías de circulación, no utilizar los vehículos de
servicio público para transportar tropa, armas y explosivos, respetar
la misión medica y la labor humanitaria, no se puede obligar a la
población a desplazarse, ni perseguirla, torturarla, asesinarla… Se
debe respetar la integridad física y moral de las mujeres, los
ancianos y niños… Las comunidades deben ser respetadas por tanto no
deben existir retenes, empadronamientos, carnetizaciones, controles a
los medicamentos y mercados de subsistencia, no utilizar los centros
comunales o las escuelas como trincheras o alojamiento militar … entre
otros aspectos del derecho Internacional Humanitario que hacen
relación a la población civil.

Hace parte del compromiso humanitario, que las fuerzas beligerantes
tengan claridad sobre sus objetivos militares y determinen en la
premeditación de la acción las implicaciones que la misma pueda tener
sobre la población civil.

El propósito fundamental de una agenda humanitaria consiste en
garantizar, conforme lo dispone el derecho internacional humanitario
en relación con los conflictos armados, la salvaguarda y protección de
la población civil, sobre la base de los derechos fundamentales que
están siendo violados, así como la atención adecuada y oportuna a los
heridos de las partes y, el trato digno y respetuoso para el
prisionero de guerra.

Desde hace varios meses viene andando desde distintos sectores de la
sociedad civil la necesidad de generar una movilización social
dirigida a la construcción de una constituyente humanitaria que dote
al país de un mandato humanitario que exprese las necesidades y
urgencias que tiene el país al respecto y contribuya a crear la
atmosfera de confrontación que mueva la guerra hacia la arena
política.

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Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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