Es tiempo de abrir espacios de encuentro de lo plural y diverso que la sociedad colombiana alberga. Está en la agenda pública el diálogo que permita la superación del largo capítulo de la violencia política y que contribuya a afianzar el acuerdo alcanzado, y a incidir en la elaboración y aprobación de los acuerdos faltantes. Todo ello echará la base sólida de una paz completa, estable y duradera.

Abril 27: Arauca, Cauca, Nariño, Norte de Santander, Santander, Atlántico, Boyacá, Córdoba, Tolima, Valle del Cauca, Caquetá, Cesar, España y Zonas Veredales Transitorias de Normalización.

Abril 28: Antioquia y Cundinamarca.

Abril 29: Bogotá.

Ciudadanas y ciudadanos, integrantes de organizaciones sociales, y personas independientes participamos con vivo interés en el movimiento por la consolidación de la paz en la etapa actual del pos-acuerdo.

Nos alienta en nuestro empeño la lección que las ciudadanías, en buena parte integradas por jóvenes, le brindaron al país en el momento cuando todo el proceso de paz parecía haberse derrumbado. Nos referimos al movimiento posterior al Plebiscito que alcanzó en las manifestaciones del 5 y del 12 de octubre de 2016 sus expresiones más impactantes.

Manteniendo ese espíritu, hoy advertimos la urgencia de rodear la causa de la paz, así como de exigir el cumplimiento de los acuerdos firmados solemnemente en el Teatro Colón, además de rodear y hacer viable el proceso que se lleva en Quito. Convocamos por ello a realizar el Congreso Nacional Regional / Nacional de Paz el 27 de abril en Arauca, Cauca, Nariño, Norte de Santander, Antioquia, Santander, Atlántico, Boyacá, Córdoba, Caquetá, Cesar, Tolima, España y Zonas Veredales Transitorias de Normalización y el 29 de abril en Bogotá.

La paz que el país necesita demanda hoy su apropiación social, la cual pasa por sentir, pensar y participar en la transformación de la vieja realidad violenta. Por ello convocamos a una amplia y profunda deliberación pública sobre los temas que permitan incidir eficazmente en la construcción de la paz, objetivo que necesita colocar en el centro a las víctimas y sus derechos a la reparación, la verdad, la justicia y las garantías de no repetición.

Es tiempo de abrir espacios de encuentro de lo plural y diverso que la sociedad colombiana alberga. Está en la agenda pública el diálogo que permita la superación del largo capítulo de la violencia política y que contribuya a afianzar el acuerdo alcanzado, y a incidir en la elaboración y aprobación de los acuerdos faltantes. Todo ello echará la base sólida de una paz completa, estable y duradera.

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