Histórico acto de reconocimiento: el Estado colombiano pide perdón público al Cajar por décadas de persecución y hostigamiento

Histórico acto de reconocimiento: el Estado colombiano pide perdón público al Cajar por décadas de persecución y hostigamiento

  • Este acto de reconocimiento fue presidido por el presidente y es una de las 16 medidas de reparación ordenadas por la Corte IDH, las cuales incluyen reformas legales y campañas de sensibilización.
  • El reconocimiento destaca la labor de las personas defensoras de derechos humanos en uno de los países con mayor riesgo para quienes ejercen la labor de defender derechos humanos.
  • Durante el acto, el presidente firmó el decreto que ordena la desclasificación de los archivos del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), tal como lo ordena la sentencia.

Bogotá, Colombia. 17 de octubre de 2025. – En un acto histórico celebrado en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño, el Estado colombiano reconoció su responsabilidad internacional y ofreció perdón público al Colectivo de Abogadas y Abogados “José Alvear Restrepo” (Cajar), en cumplimiento de la sentencia adoptada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en octubre de 2023 en el caso Cajar vs. Colombia.

El acto fue presidido por el presidente de la República y contó con la participación de integrantes de Cajar, representantes del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), víctimas, organizaciones de derechos humanos y autoridades estatales. “A nombre del Presidente de la República, como jefe de Estado, les pido disculpas por el crimen cometido por el Estado con víctimas mortales incluso, dentro del Cajar, la oficina de José Alvear Restrepo”, expresó el presidente durante el acto. Además, durante el acto el Presidente firmó e​l​ decreto y anunció que “la desclasificación de los archivos del DAS comienza ahora, no en junio. Se desclasifica y levanta la reserva de los archivos de inteligencia y contrainteligencia y gastos reservados del extinto Departamento Administrativo, DAS”.

La sentencia de la Corte IDH reconoció la responsabilidad internacional del Estado colombiano por la persecución, amenaza, hostigamiento, estigmatización y vigilancia sistemática contra integrantes de Cajar y sus familias durante más de tres décadas. Además, estableció que el Estado no garantizó condiciones adecuadas para el ejercicio de la defensa de los derechos humanos en el país. En su sentencia, el Tribunal ordenó 16 medidas de reparación, entre ellas la reforma de ley, decreto y manuales de inteligencia; la depuración de archivos de inteligencia y aprobación de normativa para garantizar el derecho a la autodeterminación informativa; la creación de un fondo para la prevención, protección y asistencia a personas defensoras de derechos humanos en riesgo; la realización de campañas de sensibilización y la realización de este acto público de reconocimiento y perdón.

Por su parte, representantes de Cajar reafirmaron la importancia de este reconocimiento como un paso fundamental hacia la verdad, la justicia y la no repetición. “Han transcurrido más de 46 años de persecución estatal contra el Cajar. Un Estado que se proclama democrático jamás debió recurrir a amenazas, hostigamiento, tortura psicológica ni actividades arbitrarias de inteligencia en contra de quienes trabajamos por la paz, defendemos la vida y promovemos todos los derechos humanos y ambientales. La sentencia de la Corte IDH recuerda la importancia de la labor de las personas defensoras para la democracia, el impacto colectivo que generan las agresiones en su contra y el deber irrenunciable de los Estados de brindar plenas garantías para el derecho a defender derechos”, manifestó Yessika Hoyos, presidenta de Cajar.

Desde CEJIL, se destacó el valor de este acto para las organizaciones y personas defensoras en toda la región, subrayando el precedente que marca esta sentencia en la protección del derecho a defender derechos humanos. “Por primera vez en su historia, en este caso, la Corte interamericana reconoció expresamente el derecho a defender derechos de manera autónoma. Reconoció también que, cuando este derecho es atacado, lo que se vulnera no es solo a quienes defienden derechos, sino a toda la sociedad, que queda privada de sus voces, de su acompañamiento, de sus luchas”, aseguró Viviana Krsticevic, directora ejecutiva de CEJIL.

Este reconocimiento respalda las denuncias históricas de las víctimas y el trabajo de quienes han defendido los derechos humanos en Colombia, un país que sigue siendo uno de los más peligrosos del mundo para ejercer esta labor, en medio de contextos de alto riesgo, persecución y violencia. En su sentencia, la Corte también destacó los impactos diferenciados sufridos por las mujeres defensoras y por quienes debieron abandonar el país como consecuencia de amenazas y hostigamientos.

El Estado colombiano asumió el compromiso de cumplir con la totalidad de las medidas de reparación ordenadas por el Tribunal, incluyendo la investigación y esclarecimiento de los hechos de violencia, la depuración de archivos de inteligencia y la adopción de reformas estructurales que garanticen la protección de las personas defensoras.

El caso Cajar Vs. Colombia, iniciado en 2002 mediante una petición conjunta presentada por CEJIL y Cajar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), representa la primera sentencia de la Corte IDH en la que una organización de defensa de derechos humanos es reconocida como víctima directa. Con este acto, Colombia da un paso trascendental en la construcción de memoria, justicia y garantías de no repetición, reafirmando el derecho de las personas y organizaciones defensoras a ejercer su labor en libertad y seguridad.

Palabras de hijas e hijos de integrantes de Cajar

Laura Barrios, hija del abogado Rafael Barrios, cofundador de Cajar 

“(…) Hoy se da el primer paso a la reparación (…) y puedo decir por primera vez, abierta y públicamente, que soy orgullosamente hija de un defensor de derechos humanos (…) nosotr@s, las hijas e hijos, somos la semilla que creció con miedo bajo amenazas, seguimientos y peligros, la semilla que aprendió a vivir con sus madres y padres bajo la lupa. La semilla a la que le rompieron su familia (…) Somos la semilla que no lograron callar, que sigue viva, latiendo y siguiendo los pasos de una u otra manera de aquellos y aquellas que nos enseñaron a luchar”

David Uribe Laverde, hijo del abogado Alirio Uribe.

“(…) Dedico estas palabras a quienes, como yo, aprendimos desde niños a convivir con el miedo, a quienes levantamos un muro sobre nuestras vidas y sobre nuestros sentimientos y nos presentaron tan temprano el odio y el resentimiento (…) “Agradezco a los azares del destino por habernos cumplido nuestro sueño de niños, de no crecer siendo huérfanos y de no estar hoy reconociendo vidas marchitas, a los viejos (…) a los luchadores y luchadoras del Cajar, gracias por sobrevivir y por vencer la ignominia. Que nuestro sacrificio, el de todos y todas, haya valido la pena (…)”

Heidy Pérez, hija de Luis Guillermo Pérez 

“(…) Era febrero del 95, llegamos a Bélgica con ropa ligera y un frío que se nos metió hasta el alma, íbamos temporalmente, pero el exilio se volvió casa (…) Aprendí a mirar sin ojos, a respirar sin ruido, a vivir en una película sin cámaras y sin final feliz. Nos mudamos de ciudad, pero el miedo y el peligro viajó con nosotros (…)”

Diana Escobar Santander, hija de Marino Escobar Aroca, víctima de desaparición forzada, e hija adoptiva del abogado Miguel Puerto Barrera

“Honrar y admitir ante muchos testigos hoy el daño hecho a tantas personas presentes es necesario para ir aliviando poco a poco el dolor y ojalá ningún defensor de derechos humanos ni sus familiares, vuelvan a ser atacados o forzados a exiliarse por hacer su maravillosa labor.”

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