El acto estuvo precedido por la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, quien en representación del Estado colombiano solicitó perdón público por estos hechos que enlutaron en 1997 al municipio de Saravena. El evento contó con la participación del Gobernador de Arauca, Ricardo Alvarado; el alcalde de Saravena, Yecid Lozano; y las organizaciones defensoras de derechos humanos Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Humanidad Vigente Corporación Jurídica y la Fundación de derechos humanos Joel Sierra.

La jornada hace parte del cumplimiento a la solución amistosa suscrita ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el año 2015. Por lo tanto, la Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, Paula Gaviria, en representación del Estado colombiano, pidió perdón público y extendió sus condolencias por los homicidios de estos jóvenes. En palabras de Gaviria, “los hechos de este caso nos avergüenzan como Estado, jamás debieron ocurrir”.

De otro lado, Kevin Bueno, hijo de Oscar Orlando Bueno, habló en representación de los familiares de las víctimas afirmando “se nos presenta hoy la oportunidad única de construir una memoria histórica y poder decir nunca más, demostrar que nuestra sociedad puede perdonar y avanzar”. Refieriendose al proceso de paz y a la situación política y social actual del país.

Como medida de reparación simbólica este evento tenía como objetivo dignificar la memoria y el buen nombre de los 3 jóvenes víctimas de ejecuciones extrajudiciales, y de cientos de jóvenes araucanos que han sido estigmatizados y masacrados por haber nacido en una región en donde el conflicto armado ha hecho parte del diario vivir de la comunidad. De esta forma se contribuye al ejercicio memoria histórica en Arauca y en el país, en aras de exigirle al Estado garantías de no repetición.

En la presentación y entrega del mural móvil el presidente departamental de la Asociación Juvenil y Estudiantil regional (ASOJER), Ervin Gallo, manifestó: “creyeron que nos iban a callar pero no sabían que éramos semilla, surgimos, y cada vez somos más jóvenes que luchamos por los derechos”. Ervin considera que los actos perdón sirven para concientizar y demostrar que la defensa de los derechos humanos es algo legítimo que no debe ser estigmatizado.

El acto de reconocimiento de responsabilidad por parte del Estado colombiano es apenas un pequeño paso hacía la justicia y la verdad, pues todavía no existe una condena en firme contra los responsables de estos delitos. El proceso penal aún no ha determinado responsables materiales e ideológicos, ni se ha desentrañado el móvil para que miembros del Ejército Nacional privaran de su vida a estos jóvenes inocentes, que se suman a los cientos de jóvenes asesinados bajo la misma modalidad en Arauca y en el resto del país.

Ver testimonios durante el acto de perdón: