Es como si no existieran, a pesar de que han hecho de todo para hacerse ver y oír: han denunciado su caso ante las autoridades del trabajo y los organismos de control y de derechos humanos, han adelantado una huelga de hambre con los labios cosidos, se han crucificado, y hasta han ido a exponer su situación a la casa matriz de la General Motors en Estados Unidos: y nada.

Anunciaron que iniciarán otra huelga de hambre con labios cosidos el próximo 10 de febrero.

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