La Tramacúa
Por el cierre la cárcel de Valledupar

Jueves 26 de mayo de 2011, por Organizaciones Sociales

Inaugurada en el año 2000 fruto de los acuerdos anexos del Plan Colombia, la penitenciaría de Valledupar es la primera cárcel que surge bajo la asesoría del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos. Desde su inicio se constituyó en un símbolo de la doctrina de la “Nueva Cultura Penitenciaria” en Colombia y con su entrada en funcionamiento se instaló un modelo de control ultra punitivo que subordina la dignidad e integridad de los detenidos a la seguridad.

Cesar | Presos Políticos |

Esta característica explica porque desde su apertura se presentan sistemáticas violaciones a los derechos humanos, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes contra la población reclusa, que se expresan en la aplicación de medidas como las agresiones físicas, el aislamiento injustificado y por periodos prolongados de tiempo, la restricción a la movilidad de los internos dentro de la cárcel, a la comunicación, al acceso a la información, al derecho a la salud, al agua y al saneamiento básico, todo ello acompañado del debilitamiento del sistema de control interno del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario- INPEC, la renuencia a dar cumplimiento a las recomendaciones de los órganos de control y la imposición de limitaciones a la defensa de los Derechos Humanos ejercida, tanto por los internos, como por organizaciones no gubernamentales.

La Tramacua Inicialmente fue catalogada como establecimiento de alta seguridad para recluir personas condenadas y consideradas de gran peligrosidad, pero posteriormente en el 2003 paso a ser establecimiento penitenciario y carcelario de alta y mediana, lo que permitió recluir también a sindicados y condenados de cualquier perfil. En el año 2005 uno de los pabellones se estableció para reclusión de mujeres. Sin embargo el régimen aplicado siempre ha sido el propio de los establecimientos de alta seguridad, lo que trae como consecuencia la imposición de un mayor número de restricciones a toda la población sin discriminación alguna.

Actualmente se encuentran recluidos cerca de 1600 hombres, repartidos en nueve torres, cada una de ellas con cinco pisos, el primero destinado a patio, y los cuatro superiores para celdas. Hasta el mes de marzo de 2010 la Torre número nueve fue utilizada para recluir mujeres. Pero debido a su alta capacidad de organización, las múltiples denuncias realizadas sobre la violación de sus derechos, una resolución defensorial y la campaña impulsada por las internas y varias organizaciones sociales de Colombia y el exterior, la torre 9 destinada para la reclusión de mujeres fue cerrada.

Ubicación

La Tramacua, está ubicada a las afueras de la ciudad de Valledupar, en el kilometro 5 en la vía que conduce al municipio La Mesa, en zona rural, aislada y sin conexión de transporte público. En esta ciudad se pueden presentar temperaturas extremas que alcanzan los 40°C, lo que exige el uso de ventiladores o aire acondicionado y a un alto consumo de agua para apaciguar el calor. Sin embargo en la cárcel de Valledupar el acceso a tales elementos está prohibido y el agua es escasa y restringida. Según el INPEC, su ubicación se debe a la cercanía con el Batallón del ejército La Popa, pretendiendo mayores condiciones de seguridad.

Derecho Fundamental al Agua

El suministro de agua potable es insuficiente y de mala calidad. Su prestación se da en horarios establecidos por la guardia y por periodos de entre 10 a 15 minutos diarios. Cuando llega, no lo hace a la totalidad del penal, solo a los primeros pisos y su prestación no está garantizada en las celdas, duchas, ni depósitos sanitarios. Los detenidos informan que a los pisos 4 y 5 nunca ha llegado el agua. La suspensión del servicio es frecuente y los detenidos han permanecido hasta 15 días sin agua. Además el control del servicio se encuentra en manos de la guardia, a tal punto que su restricción muchas veces es usada como castigo.

Esta falencia trae como consecuencia el desmejoramiento de las condiciones de aseo y salubridad del penal en general, lo que obliga a los detenidos a almacenar agua en improvisados depósitos y subirlos a sus celdas.

El INPEC ha justificado esta falla, en la deficiencia estructural del sistema de bombeo de agua, por lo que luego de varias ordenes judiciales se vio obligado a llevar a cabo diversas modificaciones al mismo. Sin embargo la prestación del servicio sigue siendo por los periodos de tiempo antes descritos.

Servicio sanitario y alcantarillado

Como consecuencia de la falta de agua, en esta cárcel muchas baterías sanitarias no pueden ser usadas, las tuberías expiden malos olores, los servicios sanitarios se encuentran sucios y en pésimo estado y los detenidos solo tienen acceso a los baños del primer y segundo piso. La limpieza de los baños y de las zonas de reparto de alimentos es deficiente y los lugares carecen de una infraestructura apropiada, lo que genera focos de contaminación por bacterias y gérmenes que ponen en peligro la salud de las personas detenidas .

Salud

En materia de salud la Tramacua, padece las mismas fallas en la prestación del servicio de las demás personas privadas de libertad en otros establecimientos: insuficiencia de personal de la salud, demoras injustificadas en la prestación del servicio, falta de medicamentos y elementos de dotación, represamiento en las citas y procedimientos especializados, entre otras. Sin embargo en esta cárcel la situación resulta ser mucho más grave debido a las siguientes razones: En primer lugar porque no hay posibilidad de atender los pacientes de alta complejidad que requieren los niveles IV y V de atención en salud. A pesar de ello, el INPEC traslada a Valledupar detenidos que se encuentran recibiendo este tipo de atención en otros establecimientos, poniendo en grave riesgo su salud.

En segundo lugar porque el régimen aún más represivo, las condiciones de aislamiento, y el sometimiento a torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes afectan seriamente la salud mental de los reclusos de Valledupar. En estas circunstancias la falta de atención psiquiátrica, no solamente atenta contra la salud, sino contra la vida de las personas privadas de libertad; en los últimos dos años se han reportado 4 suicidios en este establecimiento. En tercer lugar debido a las inhumanas condiciones de salubridad a las que ya nos hemos referido, y por último a las enfermedades osteomusculares que se han venido detectando como consecuencia de cargar recipientes con agua hasta los pisos más altos.

La temida guardia Penitenciaria.

El servicio de guardia penitenciaria es prestado por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario INPEC, quienes en sus inicios contaron con la asesoría y capacitación del Buró Federal de Prisiones de los Estados Unidos que llegó incluso a tener una dependencia en las instalaciones de esta cárcel. A partir de esta formación recibida, el INPEC impuso una cultura al interior del penal, consistente en que su Guardia ejerce control y dirección de facto, por encima incluso de los diferentes Directores que ha tenido este establecimiento.

La practica sistemática de actos constitutivos de tortura y tratos crueles inhumanos y degradantes, han sido particularmente más notorios en esta cárcel. Son muchas las denuncias de los detenidos ante los órganos de control, la Fiscalía General de la Nación y el mismo INPEC, que dan cuenta de golpizas, uso de gases lacrimógenos, requisas indignantes, encierros y aislamiento en celda sin acceso al agua, negativa al acceso a la salud, amenazas a internos y defensores de Derechos Humanos, la utilización del aislamiento prolongado y la restricción al derecho al agua a partir de limitar su prestación o incluso decomisar los utensilios de los internos que facilitan su almacenamiento, todo ello con una finalidad de infringir castigo .

Cabe aclarar que muchas de las violaciones a los derechos humanos cometidos en Valledupar no son denunciados por temor a las represalias y por el alto índice de impunidad, que se convierte en cómplice de la guardia penitenciaria y sus vulneraciones. No existen garantías para quienes denuncian, al punto que por esta causa el 9 de agosto de 2010, el Comité de Derechos Humanos constituido por los representantes de los diferentes pabellones, renunció en pleno. Por ello a pesar de que las cifras representan un subregistro, el INPEC reporta 690 quejas contra funcionarios de su guardia en Valledupar presentadas ante la Subdirección Operativa Regional Norte de las cuales solo 36 han terminado con algún tipo de sanción , lo que representa el 5% de las denuncias presentadas; y de las 92 quejas tramitadas ante la Oficina de Control Disciplinario Interno del INPEC, una sola terminó con sanción (suspensión), es decir poco más del el 1% de los casos.

Por su parte la Fiscalía General de la Nación reporta un total de 56 denuncias penales de detenidos contra funcionarios del establecimiento de Valledupar, de las cuales 1 sola terminó con resolución de acusación (1.7% de las denuncias).
Pero tan grave como la alarmante impunidad, es el no cumplimiento de las sanciones por parte de quienes han sido condenados por estos graves hechos. El teniente ISIFREDO CHACON fue condenado a 14 años de prisión (de los cuales permaneció solo 6 años detenido) por hallársele culpable del homicidio preterintencional del detenido LUIS FERNANDO PRECIADO OSORIO, producto de los golpes recibidos dentro del procedimiento de “extracción de celda”, una de las nuevas técnicas penitenciarias enseñadas por el Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos al comando especial denominado los “Power Rangers” . A pesar de que la condena contra el teniente CHACON fue confirmada en segunda instancia, la Procuraduría profirió resolución de archivo definitivo en su favor, absolviéndosele así de cualquier tipo de sanción disciplinaria, y una vez recobró su libertad fue inmediatamente reintegrado a su cargo y se encuentra actualmente vinculado al INPEC como teniente de prisiones.

La práctica del aislamiento.

Uno de los mayores terrores de la cárcel de Valledupar es el aislamiento al que se ven sometidos los reclusos. La mayoría de los detenidos han sido trasladados de lugares alejados de la región, y se encuentran en total desafiliación social y familiar.

Además de este desarraigo, la Tramacua tiene un alto nivel de aislamiento al interior del establecimiento por castigo o pretextos de seguridad. Los detenidos son encerrados individualmente por tiempo prolongado (hasta años) en la Unidad de Tratamiento Especial (UTE), en sus propias celdas (pasillos de seguridad) e incluso el área de recepción de nuevos detenidos, es utilizada con este fin. En el mes de marzo de 2011 habían 36 personas en estas condiciones de encierro con derecho a salir tan solo una hora al día a la “jaula de caminata”. La afectación de esta medida a la salud mental, es gravísima. Como lo demuestra el hecho que dos personas se hayan quitado la vida en estos lugares.

Mayores restricciones de derechos.

El régimen disciplinario aplicado en La Tramacúa es más restrictivo que el del resto de los establecimientos de alta seguridad. Los detenidos solo pueden enviar y recibir correspondencia a través de la oficina jurídica y de encomiendas, aún los que les entregan sus abogados tales como copias de expedientes, proyección de memoriales para su defensa etc. y que por supuesto es sometida a la inspección de la guardia penitenciaria. La movilidad al interior del penal siempre se realiza con restricciones (utilización de esposas) y así son atendidos por médicos y abogados. A pesar de las altas temperaturas no se permite el uso de ventiladores o sistemas de aire acondicionado; existe un mayor número de elementos prohibidos sin razón como la utilización de radios, reloj, espejo, algunos alimentos como el café e implementos de aseo.


Cárcel Castigo

La cárcel de Valledupar ha adquirido el carácter funcional de una cárcel de castigo, con el fin de someter y neutralizar los detenidos del país, bajo el terror de ser trasladados allí. Algunos de estos traslados se hacen en retaliación por la labor de defensa de los derechos humanos de los detenidos. Terror que se genera por condiciones de vida extremas, falta de garantía en la atención de las necesidades básicas de los reclusos y mayor restricción de sus derechos, además de que los reclusos permanecen todo el día en el patio sin acceder a programas de estudio, trabajo, enseñanza y/o recreación. Este carácter de cárcel de castigo es reconocido unánimemente por los detenidos del país, los familiares, e incluso las autoridades. Esta agenda oculta es ilegal, en la medida en que genera condiciones que se convierten en penas accesorias a la privación de libertad.

Las autoridades penitenciarias y carcelarias justifican este tipo de traslados, pretextando que se trata de la cárcel más segura del país, sin embargo no existen razones técnicas ni jurídicas que permitan soportar esta afirmación. Por el contrario los hechos demuestran que Valledupar es una cárcel sumamente insegura y que las autoridades no pueden asegurar la vida e integridad de personas privadas de libertad en ella, funcionarios y visitantes en este establecimiento: varias muertes violentas de reclusos, frecuentes riñas y lesionados con armas blancas, 6 funcionarios del INPEC asesinados, y varios particulares más en la vía que de Valledupar conduce al penal, a pesar de su cercanía con un batallón militar, dan muestra de ello.

Incapacidad del Estado parte garantizar condiciones dignas de reclusión.

A pesar del reconocimiento de la crítica situación por parte de los órganos de control, el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas (CAT), Comité de seguimiento Contraloría, Secretaria de Salud y hasta de las mismas autoridades penitenciarias, las recomendaciones se no cumplen y la situación no mejora. La Secretaria Departamental de Salud del Cesar , lleva varios años, emitiendo concepto desfavorable del cumplimiento de las normas sanitarias y realizando exigencias, sin que se corrijan definitivamente las fallas, ni se apliquen las sanciones previstas en la ley, lo que la convierte en una especie de institución intocable. La situación de la cárcel de Valledupar es tan crítica que en noviembre de 2009 el CAT al emitir recomendaciones sobre la situación de tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes hizo alusión expresa a este establecimiento.

Así mismo se han emitido múltiples órdenes judiciales que exigen al INPEC corregir las fallas y las vulneraciones de los derechos, a las cuales no se les ha dado cumplimiento. Según cifras del INPEC se han presentado 4.421 acciones de tutela en contra del establecimiento de Valledupar de las cuales 1.322 han sido falladas a favor de las y los reclusos, muchas de las cuales no se acatan oportunamente.

Así mismo la Defensoría del Pueblo del Cesar ha presentado acciones populares y de cumplimiento con miras a que se respeten los derechos de las personas privadas de libertad. En el año 2002 presentó acción popular que culminó con la orden del Tribunal Administrativo del Cesar al INPEC de solucionar la falta de abastecimiento de agua de en La Tramacúa. Ante el evidente desacato de la decisión, la autoridad judicial mediante providencia del 20 de enero de 2009, concede un término de un año para que se adelantes las gestiones correspondientes para dar cumplimiento al fallo, pero a la fecha el problema del agua persiste. De igual el órgano de control logró decisión judicial para que se realizarán adecuaciones al área de cocina, sin embargo, como se señaló la secretaria de salud sigue emitiendo conceptos desfavorables luego de sus inspecciones. Estas acciones han generado una cuantiosa inversión de recursos (adecuación del tanque de agua, remodelación de la cocina) sin que se logre garantizar condiciones de vida digna a las personas que se encuentra recluidas en este lugar, lo que demuestra que se han agotado todos los recursos, que las acciones judiciales resultan ineficaces y que Valledupar es un símbolo de la ineficacia estatal.

Conclusiones

1) Si bien las violaciones de derechos en la Cárcel de Valledupar no son únicas y ocurren, con distintas intensidades, en el resto de cárceles en el país, en la Cárcel de Valledupar estas se presentan de manera constante, sistemática, generalizada, con mayor intensidad y con una clara finalidad de producir un castigo a las personas detenidas, lo que hace de la Cárcel de Valledupar un símbolo de represión en Colombia.

2) La Tramacua representa la implantación de un modelo carcelario asesorado por los Estados Unidos que ha demostrado no solucionar los problemas estructurales del sistema carcelario y penitenciario de Colombia y que por el contrario ha impulsado la comisión de violaciones a los Derechos Humanos, la practica de tratos crueles inhumanos y degradantes, la restricción de libertades, el ataque a la dignidad de las personas detenidas.

3) La Tramacua representa el modelo de cárcel deseado por los gobiernos de Colombia y el INPEC, con su surgimiento se inauguró la llamada “Nueva Política Carcelaria” y con esta se implementó un modelo carcelario que se basa en la prevalencia de la seguridad, sobre el respeto y la garantía de dignidad humana de las personas detenidas e incluso sobre el sacrificio de tal concepto.

4) La denuncia, el debate y la exigencia de cierre de la Cárcel de Valledupar, es en ultimas un debate sobre el sistema penitenciario de Colombia, el modelo que se pretenden institucionalizar con la reciente propuesta gubernamental de reforma al código penitenciario y el deber ser de una política criminal y de un sistema de sanción y tratamiento al delincuente.

Porque pedimos el cierre y no reformas en la cárcel de Valledupar?

1. Porque es la cárcel de mayor violación de derechos humanos del país

- Sistemática tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes.
- Restricción al suministro de agua.
- Falta de acceso a la Salud.
- Mayores restricciones de derechos.
- No funcionan los programas de estudio, trabajo y enseñanza.

2. Porque es una cárcel castigo

- Es utilizada para generar terror y neutralizar los detenidos del país. Innumerables traslados por motivo de castigo, así lo demuestran.
- Contrario a su fama de cárcel “más segura del país”, es insegura y violenta.

3. Porque se agotaron los trámites para intentar mejorarla: esta cárcel es intocable.

- Cerca de 99% de las denuncias presentadas, permanecen en la impunidad.
- Incapacidad del Estado para garantizar los derechos de los detenidos, condiciones dignas de reclusión y la seguridad.
- Las decisiones judiciales, así como las recomendaciones de instancias nacionales e internacionales no son acatadas.
- Cuantiosa inversión de recursos sin mejoramiento significativo de las condiciones.

Como sumarse?

- Firmando este llamamiento..
- Enviando una comunicación al gobierno colombiano manifestando su solicitud de poner fin a esta cárcel.

- participando activamente de las actividades que se impulsarán en el marco de la campaña.

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