Bogotá, 28 de agosto de 2026. Hoy se conmemoran 25 años del secuestro, tortura y asesinato del padre, abogado, líder sindical y profesor de la Universidad del Atlántico Jorge Adolfo Freytter Romero.
Ayer, junto a familiares, estudiantes, docentes, organizaciones sociales y personas defensoras de derechos humanos participamos en encuentro en la Universidad del Atlántico para mantener viva su memoria y reflexionar sobre la violencia ejercida contra la comunidad universitaria y el pensamiento crítico en Colombia.
El 28 de agosto de 2001, Jorge fue privado de la libertad en Barranquilla. Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado en la vía Ciénaga–Barranquilla con evidentes signos de tortura. Su asesinato, cometido por integrantes de estructuras paramilitares en connivencia con agentes del Estado, ocurrió en un contexto de persecución contra docentes, estudiantes y dirigentes sindicales de la Universidad del Atlántico y otras universidades del Caribe colombiano.
Freytter había denunciado actos de corrupción e irregularidades en la administración de la Universidad del Atlántico y defendía la educación pública, los derechos laborales y la organización sindical. Su asesinato no fue un hecho aislado: hizo parte de un contexto de violencia sistemática contra quienes ejercían el pensamiento crítico y defendían sus derechos dentro de las universidades de la región.
25 años después, su memoria sigue interpelando a Colombia
Ayer, 27 de agosto, la Universidad del Atlántico realizó una jornada de memoria y reflexión con motivo de los 25 años del crimen de Jorge Freytter. La actividad hizo parte del Seminario Academia Crítica y reunió a integrantes de la comunidad universitaria, organizaciones de derechos humanos, periodistas, investigadores y víctimas.
Durante la jornada se presentó el cortometraje La Bodega: memoria de un lugar de tortura en Barranquilla y se desarrolló la mesa “Universidad y conflicto colombiano”, dedicada a analizar el impacto del conflicto armado en los centros de educación superior y la persecución contra el pensamiento crítico.
En este espacio participaron, entre otras personas, Yessika Hoyos Morales, abogada del Colectivo de Abogados y Abogadas José Alvear Restrepo (Cajar) y representante de las víctimas; Julián Martínez Vallejo, periodista e investigador del caso; Lilia Solano, investigadora y defensora de derechos humanos, y Néstor Osuna, procurador delegado para la Defensa de los Derechos Humanos.
La programación incluyó también la presentación del libro Paramilitarismo del siglo XXI, actualidad del orden contrainsurgente en Colombia, como parte de una reflexión más amplia sobre las formas de violencia que han atravesado a las universidades y a los sectores sociales que han ejercido su derecho a la organización y a la defensa de los derechos humanos.
La propia Universidad del Atlántico ha reconocido la importancia de fortalecer los procesos de memoria institucional alrededor del legado de Freytter y de avanzar en medidas relacionadas con verdad, justicia y garantías de no repetición.
Un crimen de lesa humanidad
En estos 25 años se han producido avances importantes. El caso de Jorge Freytter fue reconocido como crimen de lesa humanidad, lo que permite que las investigaciones continúen y no estén sometidas a la prescripción. También han sido condenados paramilitares y miembros del Gaula por su participación en los hechos. Versiones entregadas en el marco de la justicia transicional han señalado, además, la presunta responsabilidad de altos mandos paramilitares en la orden del asesinato.
El 28 de agosto de 2020, el Estado colombiano reconoció su responsabilidad internacional en el crimen, en el marco del cumplimiento del Acuerdo de Solución Amistosa suscrito entre los y las familiares del profesor Freytter, el Cajar, como sus representantes, y la Agencia Nacional de Defensa Jurídica, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Sin embargo, 25 años después, persisten preguntas fundamentales sobre los máximos responsables y determinadores del crimen. La verdad completa, la justicia y las garantías de no repetición continúan siendo una deuda con la familia Freytter, con la comunidad universitaria y con la sociedad colombiana.
Recordar hoy a Jorge Adolfo Freytter sigue interpelando al presente y recuerda la importancia de proteger a quienes, desde las universidades, los sindicatos y las organizaciones sociales, ejercen el derecho a pensar críticamente, organizarse y defender los derechos humanos.
A 25 años de su asesinato, su memoria permanece como una exigencia de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
Desde el Cajar seguimos acompañando a la familia Freytter y reivindicando su legado: una universidad pública comprometida con la democracia, los derechos humanos y la dignidad de quienes la habitan.
