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Esta decisión se produjo como resultado de un preacuerdo entre el procesado y la Fiscalía General de la Nación donde el cabo Cerón admitió su responsabilidad por “haberlo recibió en compañía del sargento Capera Vargas, de haberse dado cuenta de que el sargento Capera le disparó y que también lo remató”. En cuanto a la desaparición el cabo aceptó que “le lanzó los papeles con la billetera de Ever Urquina al río Mulales y de haber escondido sus ropas”.

Ever Urquina Rojas se desempeñaba como agricultor en la finca el Carmen del municipio de Acevedo, Huila. Fue visto por última vez el 17 de enero de 2008 por sus familiares quienes, tras su desaparición, mediante artículos de prensa de la región se percatan que en esa fecha se efectuó un combate en los límites de las veredas “el Carmen” y “Chontillal” entre las fuerzas militares y supuestos atracadores, en el que resultó muerta una persona sin identificación, enterrada como N.N, quien correspondía a su familiar desaparecido. Según reposa en el expediente, el campesino ya había sido amenazado por sus homicidas.

El 29 de Enero de 2008 se hizo el reconocimiento oficial del cadáver de Ever Uquina Rojas, quien fue exhumado y entregado a sus familiares por orden de la Fiscalía General de la Nación. Por las pruebas recopiladas se pudo estimar que la muerte ocurrió entre las 2:30 y 8:30pm, y se estableció que sufrió heridas múltiples de proyectil realizadas a una distancia menor de 150cm con arma de largo alcance y alta velocidad.

El homicidio del campesino Ever Urquina Rojas sucedió en el contexto del recrudecimiento de la práctica de los llamados “falsos positivos” durante los años 2008 y 2009 cuando miles de campesinos y jóvenes de extracción popular fueron desaparecidos y posteriormente asesinados para ser presentados como bajas en combate.

Este caso es una de las al menos 47 ejecuciones extrajudiciales cometida por el Batallón Magdalena, adscrito a la IX Brigada, entre 2005 y 2008, actualmente investigado por la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, según lo recoge un reciente informe de Human Rights Watch.

Por este mismo hecho, El 29 de mayo de 2015 la Procuraduría Delegada Disciplinaria para la Defensa de los Derechos Humanos, profirió fallo en primera instancia, declarando disciplinariamente responsable a los miembros del Ejército Nacional, sargento William Andrés Capera Vargas, al ahora condenado cabo tercero José Roldán López Cerón, y a los soldados profesionales: José Yati Anancona Bueno, Oscar Mauricio Álvarez Cuellar, Humberto Javier Céron Sánchez, Jorgé Eliecer Urbano Ortíz, Eliécer Alonso Jojoa Ruiz, Faiver Hernán Buesaquillo Quinayas, Darío Zúñiga Ruíz, Yiminson Hurtado y Jhon Kenedy Guevara Campo, integrantes del Batallón de Infantería No. 27 Magdalena, en Pitalito Huila, imponiéndoles la pena máxima, es decir la separación absoluta de las fuerzas militares e inhabilidad general por el termino de 20 años, por las “faltas gravísimas” perpetradas en contra del campesino Ever Urquina Rojas.

En su caso, como en la mayoría de los 5.700 que investiga la Fiscalía de esta misma modalidad, sólo están siendo procesados mandos inferiores y medios. Aún queda por identificar toda la cadena de mando hasta los máximos responsables.

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