El costurero de la memoria es un espacio de acompañamiento a víctimas de desplazamiento forzado, desaparición forzada, violencia sexual, ejecuciones extrajudiciales y otras vulneraciones a la vida, la integridad, la dignidad, la libre expresión y la libre asociación, relacionadas con la ausencia de garantías de los derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y la no repetición de los hechos de victimización, que se traducen en amenazas, persecución, intimidación y estigmatización de las víctimas y sus núcleos familiares.

“El Costurero de la Memoria”, al que se ha denominado “Kilómetros de vida y de memoria”, se refiere, por una parte, al largo camino que han tenido que recorrer las víctimas de la violencia sociopolítica a lo largo y ancho del territorio nacional y del territorio existencial; un camino de recuerdos dolorosos y memorias perdidas en medio de las dinámicas del desarraigo, el olvido y la impunidad. Y por otra parte, al proceso de costura, asociado metafóricamente a la idea de reconstruir el tejido social, a partir del restablecimiento de los lazos de confianza entre las personas, familias, organizaciones y colectividades que participan del espacio.

Su finalidad es generar inicialmente una serie de productos tejidos y cosidos, elaborados por los participantes del costurero, que al ser colectivizados en un tejido común (a partir de la suma de varios trabajos individuales) lleguen a tener “kilómetros” de largo, al punto de poder llegar a envolver el Palacio de Justicia en una acción estética de intervención del espacio público. Dicha acción, en tanto ejercicio simbólico de exigibilidad de los derechos, donde la memoria envuelve a la justicia, tiene como finalidad generar incidencia política y visibilidad social. Para la realización de este acto simbólico se buscará unir telas tejidas en diferentes localidades de Bogotá y zonas del país.

Metodología

A través de ejercicios se busca desarrollar la capacidad de escucha, de interpretación, seguimiento y construcción de relatos escritos y visuales.

Algunos de estos ejercicios son:

Escuchar canciones que cuenten una historia y luego reconstruirla de forma oral con el grupo: qué pasó, de quién se habla, qué se dice sobre él o ella.

Plasmar a través de dibujos una canción o un relato.

Revisar la composición de plano: cómo se distribuyen los objetos representados en el plano pictórico (la hoja, la tela…): tensión o recargamiento en un lado del plano o aire, el hecho de que existan espacios que permitan reconocer lo representado y las relaciones que se establecen entre los objetos. Los planos: es decir qué se pone en frente, en el medio y atrás.

Ejercicios para aprender a contar la propia historia: qué quiero contar, desde dónde lo voy a contar, a través de qué objetos o personajes, en qué tiempo y lugar.

Escritura del relato propio: revisión de la historia y de los elementos que la componen.

Dibujar la historia en una hoja teniendo en cuenta los elementos de composición de imagen.

Costura:

Una vez hecho el boceto de la historia que se quiere plasmar en la tela, se empiezan a trabajar los talleres de costura: telas, cortes y puntadas se irán conjugando en un espacio que permite la conversación, mientras se van uniendo los retazos.

Diálogos

El costurero es un lugar de encuentro, por eso de él también hacen parte la música, la danza, la literatura… a este espacio asisten escritores y artistas que además de compartir con los asistentes, buscan mostrar diversos lenguajes para alimentar la forma de representarse.

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