Pero solo en marzo de este año, 28 años después de los hechos, la Fiscalía General de la Nación acusó de Homicidio agravado a los agentes (retirados) de SIJIN de la Policía Nacional de Teniente Alfonso Velasco Torres, el sargento José Rafael Urueta, el Sargento Orlando Espitia Fonseca y a la totalidad de los agentes de la Policía de la Estación de Turmequé por su participación directa e indirecta en el crimen. La decisión ya fue remitida a los jueces penales del circuito de Tunja donde deberá iniciarse el juicio este mismo mes, señaló el abogado.

El día 5 de abril de 1991 fue asesinado el profesor Santos Mendivelso Cuconubo, maestro de la escuela de Turmequé, Boyacá e integrante del Sindicato de Maestros de Boyacá y de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT y militante del movimiento político A Luchar.

Ese día, el profesor y sindicalista se dirigía a su trabajo cuando fue asesinado muy cerca de su casa por dos sujetos vestidos de campesinos, según recuerda su esposa, y fue quedó consignado en el proceso. Después, los responsables lo presentaron como miliciano del ELN muerto en confrontación con grupos paramilitares, señala el abogado del caso Eduardo Carreño Wilches.

El caso fue asumido y cerrado por la justicia penal militar entre 1994 y 1995, tanto penal como disciplinariamente, y luego fue admitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –CIDH, que en 1999 concluyó en Informe de Fondo que el Estado Colombiano era responsable por la violación del derecho a la vida y a la protección judicial, y ordenó su reapertura y traslado de la investigación a la justicia ordinaria

Ver informe de fondo CIDH

En abril de 2011, la Corte Suprema ordenó que el proceso pasara a la Fiscalía al considerar que el Tribunal Militar que lo cerró no era competente para conocer la investigación. Allí tuvo un avance importante con el testimonio de un civil participante quien confesó todos los hechos al momento de su captura y los ratificó en audiencia.

Según Sentencia de la Corte Suprema de Justicia que ordenó en 2011 reabrir el el caso y enviarlo a la justicia ordinaria, “en enero de 1994 Valentín Montañez González (quien para entonces se hallaba recluido en la penitencia de El Barne purgando pena por un delito de homicidio) rindió declaración con el fin de obtener beneficios por colaboración con la justicia según la legislación vigente, relato en el que señaló a miembros de la Policía Nacional adscritos al “F-2” (SIJIN), a saber: MY. ALFONSO ENRIQUE VELASCO TORRES, TE. Rafael Antonio Arrutanegui Santos, SV. JOSÉ RAFAEL ÁLVAREZ URUETA, SP. ORLANDO ESPITIA FONSECA, y los agentes EYERY FLÓREZ BAUTISTA, GUSTAVO AMAYA RUIZ y JOSÉ LISANDRO LAGOS SIERRA, como los responsables de planear y ejecutar el crimen debido a que el educador era sindicalista y, al parecer, pertenecía a una organización subversiva…

Pero solo en marzo de este año, 28 años después de los hechos, la Fiscalía General de la Nación acusó de Homicidio agravado a los agentes (retirados) de SIJIN de la Policía Nacional de Teniente Alfonso Velasco Torres, el sargento José Rafael Urueta, el Sargento Orlando Espitia Fonseca y a la totalidad de los agentes de la Policía de la Estación de Turmequé por su participación directa e indirecta en el crimen. La decisión ya fue remitida a los jueces penales del circuito de Tunja donde deberá iniciarse el juicio este mismo mes, señaló el abogado.

Santos Mendivelso Cucunubo era un destacado líder en su comunidad no solo por su actividad docente y su defensa de los derechos de los trabajadores docentes sino por las denuncias del reclutamiento de jóvenes por paramilitares en el norte de Boyacá, en la época de expansión de estas estructuras. Su legado ha perdurado en sus hijas quienes han seguido descubriendo la trascendencia de este caso y el significado de su padre para la comunidad.

El asesinato de Santos Mendivelso pone de presentes dos realidades históricas en el país: la existencia de una política estatal de persecución del pensamiento democrático a través del ataque a líderes sociales y comunales, y la práctica de las ejecuciones extrajudiciales. La justicia y la verdad histórica de este y los centenares de casos similares es fundamental para que no sigan sucediendo y para que no se repitan.