Pero lo más grave es que ya no sólo se valen de señalamientos que se difunden en los medios de comunicación, dentro de su propaganda que desprestigia nuestro territorio llamándolo campo de guerra; ya no les preocupa ocultarse detrás de amenazas escritas en mensajes de texto o pasquines. Llegan ahora uniformados con un escuadrón completo a irrumpir en los hogares de nuestros comuneros, sin pruebas, a ultrajarlos y tildarlos de guerrilleros y no sabemos a qué más si no interviene la guardia indígena.

Tal vez las fuerza de nuestras comunidades de base organizadas, nuestra organización y nuestra Guardia Indígena no han permitido que la atrocidad de la guerra y la codicia arrasen con nuestro pueblo y nuestra cultura así como está ya sucediendo con nuestros hermanos de Buenaventura. Pero como lo hemos comprobado en nuestras comunidades, aunque gobierno y guerrilla estén en diálogos de paz, en nuestro territorio se siguen enfrentando llevándose con el fuego a muchos de nuestros comuneros.

Sin importar si hay una organización indígena, o campesina, o afro, o de cualquier sector; sin importarles ocupar una escuela o una casa, ambos bandos se siguen enfrentando a nombre de la defensa del pueblo colombiano. Sin importar que ya no sea en medio de un enfrentamiento se matan a quema ropa. Pero nos persiguen como su fuésemos sus enemigos, pero ambos bandos le sirven al mismo modelo dominante que despoja a los pueblos originarios.

Por: Tejido de Comunicación de Relaciones Externas para la Verdad y la Verdad

PUEBLO INDÍGENA TOTORÓEZ
04 de abril de 2014

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