Cuando las comunidades, pueblos indígenas y campesinos toman conciencia de las posibles consecuencias de la minería empiezan a organizarse, buscan información y hacen alianzas con otrascomunidades afectadas y movimientos. Otra herramienta importante es la denuncia para que más personas sepan lo que está sucediendo en las comunidades, para ejercer presión política a las personas responsables y hacer que el Estado cumpla con sus obligaciones de respetar y proteger los derechos que tenemos. Como las empresas también se aprovechan de la pobreza o la marginación que viven las comunidades, es importante la generación de alternativas como proyectos productivos o fuentes de empleo que fortalezcan a la comunidad para hacerle frente a las empresas.

Con la llegada un proyecto minero, las comunidades y pueblos indígenas entran en una lucha que no eligieron, pero en la que tienen que entrar para defender su territorio y el futuro de las siguientes generaciones. Esta lucha es larga y es necesario prepararse. Afortunadamente en la actualidad contamos con la experiencia de distintas comunidades organizadas y movimientos, de quienes podemos recuperar sus aprendizajes para fortalecer nuestras luchas.

En estos procesos de lucha, defensa y reivindicación de derechos es necesario mencionar el aporte fundamental que brindan las mujeres. A pesar de que históricamente han sido invisibilizadas, excluidas y no consideradas como sujetas de derechos en términos legales y políticos, ellas nos van enseñando a todas y todos que tienen los mismos derechos hombres y mujeres, a la tierra, a un medio ambiente sano, a estar informadas de lo que sucede en sus territorios, participar en la toma de decisiones y a ocupar un cargo comunitario, entre otros
derechos.
Las mujeres siempre han estado presentes, protegiendo y defendiendo la tierra y su territorio y sus aportes tan diversos y tan indispensables son para la construcción de una vida más digna para todas y todos.

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