El pasado, 12 de abril 2013, falleció el joven Narciso Teherán, integrante de las 130 familias desplazadas que ocupan pacíficamente un predio de 120 hectáreas conocido como El Tamarindo.

 

En horas de la tarde del jueves 11 de abril, el joven fue atacado con armas de fuego siendo blanco de un tiro en su cabeza. El joven llegó herido a su casa, sin recibir atención médica.

Desde el pasado 7 de abril, se incrementaron las amenazas de hombres armados al servicio del llamado Cartel de la Tierra, como lo califican medios de información, amenazaron de muerte a los pobladores que reclaman ese predio como suyo. Entre los hombres armados se encuentra Lesman Parra, quien coordina a un grupo de hombres que dependen de empresas de vigilancia de Enilse Torres, llamada “La Gata”.

Los pobladores han sido blancos de ataques de la fuerza pública en desarrollo de 39 intentos de desalojo. Funcionarios estatales y abogados que han actuado en derecho han sido amenazados de muerte, entre ellos, cuatro personas de la Defensoría de la Regional Atlántico.

Desde el 7 de abril fueron amenazados los líderes reclamantes de tierras, miembros de de las 130 familias que ocupan El Tamarindo Juan Martinez y Manuel Armenta.

El asesinato de Tehrán se suma al asesinato de Elver Cordero, el 9 abril y el de Ermes Enrique Vidal Osorio, el 23 de marzo, ambos en el departamento de Córdoba. Estos hechos nos generan una alta preocupación sobre la clara falta de garantías para activistas sociales y víctimas de crimines de estado en el país.

Exigimos:

La protección de la vida de todas las víctimas, especialmente en territorios con presencia de grupos paramilitares.

Una investigación seria y de cara al país sobre los hechos que acompañaron los asesinatos de Narciso Teherán , Elver Cordero y Ermes Enrique Vidal Osorio, en la que se establezcan los autores materiales e intelectuales de dicho crimen.

El desmonte de las estructuras paramilitares que siguen actuando con impunidad en el país.

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