El documento muestra la responsabilidad de los superiores del batallón y la brigada, y aunque varios de ellos ya fallecieron, la información suministrada hace parte del derecho a la verdad que tienen las víctimas, sus familias y allegados.

El informe fue elaborado por el Espacio de Litigio Estratégico, una alianza de organizaciones de derechos humanos de la que hace parte de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, la Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y el Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos.

Los autores le piden a la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad (CEV) que haga lo necesario para proteger y conservar los archivos de inteligencia de la Brigada de Institutos Militares (BIM) a la cual estuvieron adscritos el BINCI y la Brigada XX. Según los autores, la información está en riesgo inminente de daño, destrucción y/o alteración.

Entre las víctimas a las que se refiere el informe se encuentran la Revista Alternativa (atentados, interceptaciones telefónicas, hostigamientos), José Manuel Martínez Quiroz (torturado y asesinado), Claudio Medina Caycedo (torturado y asesinado), Augusto Lara Sánchez (torturado y asesinado), Olga López de Roldán (torturada), Hernando Benítez López (torturado), Oscar William Calvo Ocampo (asesinado), Pedro Julio Mobilla (desaparecido), Alejandro Arcila y Ángela Trujillo (asesinados), Irma Franco Pineda (desaparecida), Yolanda Ernestina Santodomingo Albericci y Eduardo Matson Ospino (torturados), Víctor Manuel Nieto Campos, Bertil Prieto Carvajal y Francisco Luis Tobón (asesinados), Cristóbal Triana Bergaño (desaparecido), Guillermo Marín Martínez (torturado y herido), Antonio Hernández Niño (torturado y asesinado), José del Carmen Cuesta Novoa (torturado), Amparo del Carmen Tordecilla Trujillo (desaparecida), Orlando de Jesús Ortega Chicunque (torturado y asesinado) y Carlos Víctor Ortega Chicunque (torturado y
desaparecido).

Se señala que desde esas guarniciones militares hubo un abierto desconocimiento de los derechos humanos, del Derecho Internacional Humanitario y del régimen legal establecido para el momento, a través del ataque sistemático contra distintas manifestaciones políticas y sociales de izquierda identificadas como enemigo interno que había de destruir.

El BINCI se creó en 1964 y en 1986 se transformó en la Brigada XX, la cual fue desintegrada en mayo de 1998 luego de las denuncias por violaciones de Derechos Humanos provenientes de la embajada de Estados Unidos.

El contenido incluye detalles sobre el accionar del BINCI como de la Brigada XX. Del primero señala que en su estructura tenía grupos que se encargaban de actividades de inteligencia contra objetivos denominados “blancos”, personas y organizaciones encasilladas bajo el concepto de enemigo interno. Se encargaban a su vez de centralizar la información que había sido recolectada por otros servicios de inteligencia y coordinaban las actividades con estos. Otros grupos, denominados de ‘Tareas Especiales’, eran los responsables de capturar, interrogar y eliminar a las personas que llamaban “blancos”.

Insiste el informe en que en la década del 60 y comienzos del 70 las actividades contaban con un marco de legalidad a través de los estados de excepción. Pero después se volvieron clandestinos, empleando fachadas de organizaciones paramilitares para encubrir delitos, como la Alianza Anticomunista Americana,
también llamada Triple A.