Pronunciamiento del ambientalismo en el Paro Nacional 2021

12 de mayo de 2021

En medio del Paro Nacional, que acompañamos desde el pasado 28 de abril, más de 100 organizaciones, colectivos, movimientos y plataformas ambientales, defensoras y defensores de la vida y del territorio, a quienes nos une la protección del agua y la naturaleza como eje de nuestras luchas y resistencias, nos articulamos para visibilizar las apuestas y reivindicaciones del ambientalismo en el marco del paro.

Nos hemos encontrado para cambiar radicalmente el modelo de país impuesto en las últimas décadas, el cual ha dejado a la naturaleza como víctima del maldesarrollo que violenta comunidades, despoja territorios, deja pasivos ambientales y sociales, y vulnera ecosistemas naturales, la salud, la biodiversidad y la vida de quienes los habitamos, humanos y no humanos: modelos económicos extractivistas y desarrollistas que pretenden implementarse, ahora utilizando como justificación la recuperación económica post pandemia.

Con los aprendizajes de la fracasada mesa ambiental de la «Conversación Nacional» del Paro Nacional del 21N de 2019, que no tuvo otro propósito que dividirnos sin llegar a acuerdos o soluciones concretas a nuestras demandas y necesidades, le exigimos hoy al gobierno que no continúe imponiendo su visión, ahora a través de lo que ha denominado el «Gran diálogo», con el que se mantiene oídos sordos a los cambios estructurales que millones de colombianas y colombianos estamos reclamando en las calles y en las ruralidades.

Reiteramos nuestro apoyo al Paro Nacional como un espacio legítimo de lucha y resistencia pacífica frente a un acumulado de nefastos gobiernos que han respondido con violencia al ver expuesta su política de corrupción y muerte; apoyamos la protesta social en el Valle del Cauca, en Cali y a la Minga Indígena, derecho consagrado en el artículo 37 de la Constitución Política.

Consideramos que cualquier escenario de diálogo entre los sectores populares y el gobierno nacional debe ser amplio, transparente, enmarcado en el respeto por el derecho fundamental a la vida, con garantías reales al desarrollo de la protesta y, fundamentalmente, cesando la masacre promovida por la fuerza pública, la cual, hasta el 10 de mayo ha tomado la vida de 52 personas, 435 personas desaparecidas, 15 casos documentados de violencia sexual y 1365 detenciones arbitrarias todo el país, según datos de la campaña Defender La Libertad. También se debe investigar y judicializar el ataque perpetrado por civiles, policiales y militares a la guardia indigena del Cauca, el pasado 9 de mayo en Cali, donde varios ciudadanos fueron heridos.

Rechazamos también el uso de la violencia por parte de algunos manifestantes que ha dejado víctimas en la fuerza pública, compuesta en su mayoría por jóvenes humildes a quienes el país les ha negado otras oportunidades.

En un primer ejercicio de construcción colectiva y retomando aportes del pliego ambiental del paro de 2019, hemos identificado algunos temas relevantes que articulan parte de las luchas más importantes del ambientalismo en Colombia, el cual se irá nutriendo y mejorando en discusiones amplias:

1. Proteger la vida e integridad de los defensores y defensoras ambientales que vienen siendo amenazados, atacados y asesinados por su legítima labor de cuidar y proteger la naturaleza, en el país que según Global Witness lidera la cifra de ambientalistas asesinados. Exhortamos además al Congreso a la ratificación del Acuerdo del Escazú, enredado por la nula voluntad política del gobierno Duque y sus partidos aliados.2. Prohibir la aspersión de glifosato sobre cultivos denominados de uso ilícito, garantizando la implementación de los puntos:

1. Reforma Rural Integral y 4. Sustitución de cultivos de uso ilícito del Acuerdo de Paz, que permitan la dignificación de la labor y los proyectos de vida de quienes trabajan la tierra para la seguridad y soberanía alimentaria, a partir de prácticas agroecológicas, protegiendo las semillas como bienes comunes y reconociendo la Declaración de los Derechos de los Campesinos.

3. Detener de manera urgente la deforestación y frenar su principal foco de avance en la Amazonia. Evitando la expansión de la frontera agropecuaria, el latifundio, la agroindustria o agronegocio de palma africana y otros hacia áreas protegidas (jurídicas como comunitarias), sin que eso implique la militarización de las zonas de protección ambiental y la criminalización del campesinado.

4. Declarar una moratoria a los proyectos de megaminería en el territorio nacional, como los que se pretenden hacer en el Suroeste Antioqueño, el Páramo de Santurbán, la Sierra Nevada de Santa Marta, el Macizo Colombiano y Cajamarca, Tolima, que generan impactos irreversibles, acumulativos y a perpetuidad como los que se viven actualmente en la explotación de carbón en La Guajira y Cesar ante el inminente cierre.

5. Prohibir el fracking, la explotación de yacimientos no convencionales y de nuevos yacimientos costa afuera; sustituir en el corto plazo la explotación de combustibles fósiles y detener la construcción de nuevas termoeléctricas para avanzar hacia una transición energética justa como medida urgente ante la emergencia climática.

6. Respetar la consulta previa, libre e informada y las consultas populares como mecanismos legales y legítimos de participación, autonomía territorial y decisión de las comunidades sobre el destino de sus territorios.

7. Garantizar la protección integral del agua como bien común, sus cuencas hidrográficas y ecosistemas estratégicos (humedales, ciénagas, ríos, océanos, glaciares, páramos, etc) desde la autogestión territorial, fortaleciendo los acueductos comunitarios como organizaciones claves en el entramado social, histórico y cultural en torno al agua.

8. Desescalar el avance de megaproyectos hidroeléctricos, de turismo, navegabilidad, puertos e infraestructura, que puedan impactar negativamente los ecosistemas y las comunidades de su entorno.

Estos temas recogen y priorizan las exigencias que, como ambientalistas, realizamos ante el gobierno nacional, las cuales consideramos deben ser ajustadas a las dinámicas y conflictos ambientales locales y los espacios de incidencia que se tengan en departamentos y municipios de acuerdo con las formas de movilización social que se den en cada territorio.

Acompañamos la marcha carnaval ambiental que se realizará en Ibagué y se replicará en otros municipios este viernes 14 de mayo, convocamos la urgente articulación de los movimientos, organizaciones, redes y plataformas ambientales de todo el país para que juntos construyamos las transformaciones ecológicas, sociales y económicas que se requieren; llamamos a mantener y posicionar las exigencias y reivindicaciones ambientales en los escenarios asamblearios y de movilización que se promuevan en las próximas semanas de Paro Nacional.

Solo una reconciliación con la Casa Grande, nuestra Madre Tierra y los territorios que habitamos, permitirá la pervivencia digna de padres, madres, hijas e hijos en constante armonía entre todas las manifestaciones de vida. Solo la paz ambiental evitará la injusticia intergeneracional.

 

Lea y descargue el comunicado completo y vea las organizaciones que suscriben:

Ambientalismo en el Paro Nacional

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