Esta vez tuvimos la oportunidad de compartir con nuestros mayores quienes por un momento se olvidan de la edad y empuñan el machete, la pala o el azadón con la fuerza de un joven. Como la mayora Lorenza Menza, quien a sus 66 años saca tiempo para acompañar a la comunidad, nos dice que no se puede quedar quieta en la casa, que sigue trabajando y por eso fue que participó de la minga. Liberar la madre tierra es una manera de unirse, de encontrarse y como ella dice: “de aportar a la comunidad, de sacar tiempo para participar”.

El lunes 27 de abril de 2015, las comunidades de los resguardos de López Adentro, Tóez y Huellas Caloto se dieron cita en la hacienda La Emperatriz con el objetivo de iniciar la minga de limpieza, la cual se desarrolló sin inconvenientes pese al inclemente sol que acompañó la jornada de trabajo. Participaron aproximadamente 300 personas, entre mujeres, hombres, niños, niñas, jóvenes y adultos mayores.

El Tejido de Comunicación acompañó la minga, al llegar saludamos a los mingueros que estaban iniciando el camino. La comunidad se había distribuido a lo largo de la hacienda para que el trabajo rindiera, un compañero nos facilitó la herramienta de trabajo y junto con los participantes también empezamos a arar la tierra.

Esta vez tuvimos la oportunidad de compartir con nuestros mayores quienes por un momento se olvidan de la edad y empuñan el machete, la pala o el azadón con la fuerza de un joven. Como la mayora Lorenza Menza, quien a sus 66 años saca tiempo para acompañar a la comunidad, nos dice que no se puede quedar quieta en la casa, que sigue trabajando y por eso fue que participó de la minga. Liberar la madre tierra es una manera de unirse, de encontrarse y como ella dice: “de aportar a la comunidad, de sacar tiempo para participar”.

Sin tener vínculo sanguíneo ella siente un profundo dolor por el asesinato de Siberton Guillermo Pavi. Lo recuerda como “una persona muy chistosa”. Él fue asesinado el pasado viernes 10 de abril de 2015 en el proceso de Liberación de la Madre Tierra, para ella es como si le hubiesen quitado un hijo propio.

Hablamos con Andrés Coicué, uno de los mingueros que desde las 7 de la mañana, junto a su familia se dispuso a trabajar. Nos manifestó estar contento ya que la comunidad sí respondió al llamado y hubo buena participación. Para él ‘’eso es a lo que se le llama minga’’ nos dice ‘’No hay que aflojar donde estamos, no salirnos ni por el diablo. Como mayores, ése es el ejemplo que le damos a los jóvenes ya que ellos se tienen que unir y buscar la forma de recuperar nuestra Madre Tierra; no tanto para tener grandes cultivos sino para verla descansar’’

Al igual que el compañero Andrés, el mayor Mario Escué participó de la minga y resaltó el ánimo y la fortaleza que acompañó a la comunidad miguera. Agradeció la compañía ya que eso es lo que se necesita para recuperar la tierra. Él, al igual que muchos de los mayores ya han venido participando del proceso de liberación en años anteriores y ve el proceso actual con mucha fuerza ya que la comunidad continúa resistiendo: ‘’El proceso es largo. Ésta no es la primera ni la última minga que se realiza” aseguró el mayor.

Llegado el medio día la comunidad terminó la jornada de trabajo y se concentró nuevamente a evaluar el trabajo realizado, y en asamblea ver las tareas y estrategias a seguir. Las voces de los participantes animando a la comunidad no se hicieron esperar, todos vieron con mucha fuerza la minga de liberación y agradecieron el acompañamiento. La autoridad mayor del resguardo de Huellas Caloto felicitó a la comunidad y agradeció la presencia de todos y concluyó en que “sí se puede trabajar en minga y continuar firmes”.

Rafael Coicué, comunero del resguardo indígena de López Adentro ha venido acompañando el proceso de liberación que se realiza en el resguardo de Corinto y en la minga realizada en La Emperatriz. El compañero habló del pacto de no agresión al que se llegó con la fuerza pública y la comunidad del resguardo. Esto se logró debido a que los mingueros reflexionaron en que tenían que ser más estratégicos, se preguntaron: “¿nosotros vinimos por la tierra o a que nos entierren en ella?’’. Ya con la comunidad organizada empezó a sembrar y hoy ya están sobre las 70 hectáreas sembradas de maíz, frijol, yuca, plátano, frutales, las cuales como dice Rafael ‘’Si se pueden cosechar servirían de sustento para la misma comunidad, no se garantiza que se puedan cosechar los alimentos, pero esto no debe desanimar a la comunidad’’

Continuo diciendo ‘’Es importante que Corinto y Huellas Caloto se articularan en el tema de Comunicación, Jurídico, Derechos Humanos y Relaciones externas con otros sectores ya que hacia afuera ‘no existimos’, hacia afuera somos ‘terroristas’, ‘invasores’, por ello hay que sacar personas de la comunidad para que den a conocer el proceso, todos somos liberadores.’’

Escuchamos a un mayor del resguardo de Huellas Caloto, él con bastón y a sus 73 años motiva a los jóvenes a continuar luchando, él nos dice lo siguiente: “Las mayoras y los mayores como yo debemos enseñar a los jóvenes estos caminos. Que no se pongan a pelear, por la buenas el gobierno no nos da la tierra, pero unidos vamos a ampliar el terreno. Hay que seguir resistiendo, preparar el terreno para tener la comida, ¡después de que tenga la comida usted resiste porque resiste! Hemos resistido 500 años, cómo no vamos a resistir más’’

“Cuando se recupera la tierra es para ir sembrando, en la tierra todo se da. Este proceso es largo, esto no se va a ganar mañana y a la medida que vamos trabajando la comida se va ‘Gechando’ y ahí tenemos más fuerza para trabajar, la tierra se gana trabajando”. “No hay que asustarse, las amenazas vienen desde el 70 y aquí estamos. Jóvenes: ¡ánimo, no les de miedo!”.

La fuerza con la que los jóvenes, niños y niñas hemos decidido caminar la palabra de Liberar la Madre Tierra es gracias a nuestros mayores y mayoras quienes son los primeros en echarse el azadón al hombro para defender la vida. A ellos agradecemos la energía con la que siguen resistiendo. Sabemos que muchos mayores entregaron su vida para que nosotros tuviéramos un lugar donde vivir y hoy somos nosotros los que debemos continuar el camino para que nuestras futuras generaciones también quepan en este territorio. Así como los grandes ricos manifiestan no entregar ni un centímetro de tierra para los indígenas, nosotros no estamos dispuestos a ceder ni un centímetro de nuestra Madre Tierra para sus proyectos extractivos, ellos son pocos y nosotros muchos.

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