Publicado originamente por: London Mining

Rosa María Mateus de CAJAR, Stephan Suhner de ASK, Diana Salazar de Colombia Solidarity Campaign, Samuel Arregoces de Tabaco, Javiera Martínez de London Mining Network, Claudia Blanco y Daniel Morón de Sintracarbon

El jueves 28 de abril se celebró en Zug (Suiza) la Junta General de Accionistas de Glencore. Las multinacionales mineras Anglo American, BHP y Glencore explotan la mayor mina de carbón a cielo abierto de América Latina, El Cerrejón. La mina de El Cerrejón opera en el departamento de La Guajira en Colombia. Este territorio ha estado históricamente habitado por comunidades afrodescendientes e indígenas wayuú.

 

Esta mina ha dejado un legado perjudicial en el territorio. Los impactos de esta mina incluyen el despojo de más de 25 comunidades, la degradación del medio ambiente y la desecación o desvío de más de 20 arroyos locales, incluido el Arroyo Bruno, del que dependen varias comunidades para su supervivencia. Las explosiones mineras generan emisiones de partículas contaminantes, ruido y olores que afectan a la salud de las comunidades. Los territorios sagrados también han sido profanados con daños culturales y espirituales, llegando a perturbar los sueños de los médicos espirituales que ya no pueden soñar y guiar a sus comunidades como consecuencia.

 

Samuel Arregoces del Consejo Ancestral de Negros de Tabaco junto con Rosa María Mateus del Colectivo de Abtogados José Alvear Restrepo viajaron a Suiza para participar en una gira internacional de solidaridad y asistir a la Asamblea General de Glencore. La gira incluyó la participación en varias actividades para presentar el caso del desvío del Arroyo Bruno, los impactos en las comunidades y la necesidad de promover una Ley de Debida Diligencia. La delegación incluyó representantes de los sindicatos SintraCarbón y SintraMienergetica de Colombia y Perú.

 

“Hoy nos hemos levantado muy tristes. Recibimos la noticia de que se ha decidido que la empresa minera El Cerrejón puede explotar los 3,7 km del Arroyo Bruno que fueron desviados. Con esta decisión van a acabar con el Arroyo, con nuestra naturaleza y con la supervivencia de todo un pueblo. Con esta decisión van a destruir el agua de toda La Guajira, no sólo los 3,7 km que van a explotar las mineras, y así van a destruir la existencia de los pueblos indígenas, como nosotros los wayuu y afrodescendientes.” Samuel Arregoces, líder de la comunidad afrodescendiente Tabaco. 

 

Desde 2015, las multinacionales han querido explotar el carbón que hay bajo el Arroyo Bruno. En 2017, la Corte Constitucional de Colombia dictaminó que la empresa Carbones del Cerrejón y las instituciones del Estado habían violado los derechos de la población local al agua, a la soberanía alimentaria y a la salud, al autorizar el desvío y la destrucción del cauce natural del Arroyo Bruno con el único fin de ampliar la explotación extractivista de carbón a cielo abierto que impera en el territorio desde hace más de tres décadas.

En 2021, Anglo American y Glencore interpusieron una demanda contra el Estado de Colombia en el sistema de solución de controversias inversor-Estado (ISDS) debido a la prohibición que impide al Cerrejón explotar el pozo La Puente, donde se encuentra el Arroyo Bruno. Las comunidades de La Guajira han luchado durante años para dar a conocer los impactos de la minería del carbón en sus territorios. La presión que las multinacionales están generando sobre el Estado de Colombia está provocando la violación del derecho al agua y al territorio de las comunidades.

Las organizaciones de La Guajira también han recibido amenazas por defender su territorio. Este hecho no es menor, teniendo en cuenta que Colombia es uno de los países más peligrosos para los defensores del territorio. Como Red Minera de Londres acompañamos a la delegación colombiana en su gira por Suiza como un acto de solidaridad con ellos en su lucha.

 

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