Miércoles 29 de noviembre de 2006, por
No solo son los escándalos de la parapolítica que
permea el Congreso de la República y varias de las
instituciones del gobierno lo que hacen de este un
Estado criminal.
No solo son los escándalos de la parapolítica que permea el Congreso de la República y varias de las instituciones del gobierno lo que hacen de este un Estado criminal.
Fueron mas de un centenar de miembros de la étnia Embera los muertos por el abandono estatal, por una política antisocial, sesenta y uno de ellos eran niños y niñas menores de cuatro años, quienes soportaron durante mas de tres meses intensos dolores abdominales, diarreas y fiebres, a causa de la Malaria, estos pequeños esperaron durante mas de tres meses al Estado de corazón grande pero lo único que llegó, fue la muerte con su mano fuerte.
Entonces es inevitable recordar el combustible despilfarrado por los helicópteros militares en la posesión presidencial del Señor Álvaro Uribe Vélez, aquellas decenas de sobrevuelos durante varios días para detectar falsos positivos, tres meses mas tarde la comunidad Catrú no logró recaudar los novecientos mil pesos que costaba el trasporte en lancha que los llevaría al centro de salud mas cercano a 8 horas de travesía fluvial y que hubiera significado salvarles la vida.
Si las políticas públicas son el arte de decidir en que aspectos interviene el Estado y en cuales no, y en consecuencia se valoran tales políticas por los efectos de estas acciones u omisiones, solo podemos concluir que este es otro caso en el que el Estado colombiano decide NO HACER, NO INTERVENIR para salvar la vida de sesenta y un niños y niñas indígenas, estas graves omisiones lo ratifican como un Estado Criminal.
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