Por: Carolina Becerra Hernández/Cajar
Durante los días 7, 8 y 9 de abril, en los municipios de Calamar, Repelón, Soplaviento y Mahates, se llevó a cabo un recorrido territorial en el marco de la medida cautelar del Canal del Dique, que marcó un hito en la consolidación de escenarios restaurativos tempranos y en la construcción de memoria colectiva en esta subregión del Caribe colombiano, profundamente afectada por el conflicto armado.
Este recorrido permitió la activación de la Ruta de la Memoria Histórica del Cimarronaje, una iniciativa expedida con el Auto AI-068 del 2022 impulsada por la Ruta del Cimarronaje, integrada por más de 270 organizaciones, defensores y líderes sociales de comunidades étnicas del territorio, que reconoce al pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero de 3 departamentos, quienes, en compañía del Colectivo de Abogados del Karibe – ABOKAR, fueron los peticionarios de la Medida Cautelar como protagonista en los procesos de memoria, dignificación y construcción de paz.
La Ruta surge a partir de las medidas cautelares decretadas y hoy se consolida como una red de lugares de memoria en los 20 municipios del Canal del Dique, orientada a preservar la historia del territorio, dignificar a las víctimas y contribuir a las garantías de no repetición. La comunidad ribereña y la Comisión de la Verdad establecieron que el Canal del Dique es considerado una de las fosas comunes acuática más grande de Colombia, usado sistemáticamente por grupos paramilitares como mecanismo para la desaparición forzada. Se estima que miles de personas fueron torturadas, asesinadas y arrojadas al cuerpo de agua.
Desde 2024 este proceso ha contado con el acompañamiento psico – jurídico del Colectivo de Abogados y Abogadas José Alevear Restrepo (Cajar), así como con el apoyo técnico, jurídico y territorial, contribuyendo a la articulación entre comunidades e instituciones de orden nacional y territorial y al fortalecimiento de la Ruta como una apuesta de memoria colectiva y restauración.
En el marco de la jornada, se destacó el valor simbólico de La Canoa y El Hablador, elementos que componen el monumento, entendidos como representación de la búsqueda, la resistencia y la memoria de quienes han recorrido el Canal del Dique en la incansable tarea de encontrar a sus seres queridos desaparecidos.
“La justicia se construye en el territorio, desde el territorio y con el territorio”, expresó Aura Camargo, al resaltar la importancia de reconocer las voces y experiencias de las comunidades en la construcción de verdad y reparación.
Por su parte, el presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), magistrado Alejandro Ramelli Arteaga, hizo un llamado a las alcaldías y gobernaciones de Atlántico, Bolívar y Sucre a avanzar en la construcción y apropiación social de los lugares de memoria, como una condición necesaria para garantizar los derechos de las víctimas y fortalecer las garantías de no repetición. Asimismo, destacó que la Ruta del Cimarronaje es fruto del diálogo entre víctimas e instituciones, donde las comunidades han sido protagonistas en la creación de monumentos y procesos de dignificación.
El recorrido reafirmó que el territorio, reconocido como víctima, es un elemento central para acceder a la verdad, la justicia restaurativa y la construcción de paz. En este sentido, la memoria colectiva se consolida como un camino para la reparación y la transformación social y reconstitución del tejido social de las comunidades Ribereñas.
El evento culminó con la firma del lienzo de la memoria del Canal del Dique, en el que representantes de las autoridades y comunidades plasmaron sus manos, mensajes y firmas, como símbolo de unión entre los municipios y de compromiso regional con la memoria, la verdad y la paz.
La activación de la Ruta del Cimarronaje representa un paso significativo hacia la consolidación de procesos restaurativos en el territorio, en los que las comunidades no solo son reconocidas como víctimas, sino como protagonistas en la construcción de un futuro basado en la dignidad, la memoria y la no repetición.
