Ante la negativa del gobierno nacional frente a las exigencias de las comunidades que continúan en las acciones de liberación de la Madre Tierra en el norte del Cauca, éstas decidieron permanecer concentrados en las haciendas realizando trabajo comunitario para mejorar los sitios de albergue y mingas de siembra de productos de pan coger como maíz, yuca, frijol y plátano. Este trabajo fue realizado entre las comunidades de base y las autoridades de los cabildos.

No es justo que los comuneros apoyados en bastones de mando debieran enfrentarse a la fuerza pública con toda la maquinaria con la que arremetió en los días del violento desalojo en marzo y abril en las fincas de Corinto y en la finca La Emperatriz en Caloto: Tanques de guerra, fusiles, pistolas, recalzados y bombas de aturdimiento. Ahora como si fuera poco, tras la fuerte arremetida de los meses pasados y el asesinato que sigue impune de Siberston Guillermo Paví, llega una nueva arremetida con 500 agentes del ESMAD con tal brutalidad que arrasó con todo lo que la comunidad había construido. La tulpa de los mayores, la ‘caseta’ que se estaba construyendo para las reuniones, las cocinas comunitarias y todos los cultivos de pancoger, algo que causa mucha rabia y dolor por lo que significa el acto humillante de acabar de un tajo con algo que la gente construyó con tanto esmero y dedicación en minga.

Este viernes, 22 de mayo de 2015, la fuerza pública irrumpió con un violento operativo de desalojo contra la comunidad que permanecía concentrada en las fincas Miraflorez, García Abajo y García Arriba. Los comuneros que tuvieron que enfrentar este nuevo desalojo, manifiestan que desde las primeras horas entraron más de 500 agentes del ESMAD, 6 tanques de guerra y 22 tractores con los que destruyeron los cultivos. Fue tal la represión que la gente que estaba cuidando los cultivos no tuvo más alternativa que correr hacia la parte alta para resguardar su vida.

Las comunidades que habitan en la parte alta de Corinto, al darse cuenta de lo que estaba sucediendo empezaron a llegar a la finca Miraflores para proteger sus cultivos, pero fue un intento fallido porque el ESMAD atacó con más agresividad. Además ya no eran sólo las tanquetas porque, por vía aérea, un helicóptero que sobrevolaba la zona empezó a intimidar la comunidad y por tierra empezaron llegar los carabineros montados en gigantes caballos dispuestos a agredir a la gente como si fuera basura. Los comuneros, al verse acorralados por la fuerza pública, no tuvieron más que enfrentarlos con piedras y caucheras hasta hacerlos correr por los cañaduzales.

Muchas familias sembraron no sólo para su sustento durante la permanencia en las fincas sino para empezar a limpiar la tierra de los químicos que por años la han forzado a producir el monocultivo de caña. Ahora la arrogancia del gobierno y de los ingenios que hablan de paz custodiados por hombres armados, es responsable de la destrucción de más de 100 hectáreas de cultivos que estaban a punto de ser cosechados.

La comunidad a ver que más de 22 tractores destruían sus cultivos de maíz lamentaban el arduo trabajo que les costó cuando iniciaron la preparación de terreno para la siembra, pero a la vez mantenían la fuerza para tratar de enfrentar semejante atropello. Un comunero comentaba que “el motivo que me obliga a liberar tierra es porque en la parte montañosa no hay donde hacer las prácticas agropecuarias y por lo tanto no hay que perder el pulso de liberar la Madre Tierra. Así nos maten y nos dañen los cultivos vamos a seguir haciendo mingas para sembrar maíz y así poder dejar un pedacito de tierra para las futuras generaciones”. Un mayor manifestó que lo que le dio fuerza fue que en sus manos tenía un bastón de mando y en su cuello una pañoleta del CRIC con el eslogan “Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía”.

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