La crisis de confianza y los nuevos aires de profundización de la confrontación, promovida por intereses proclives hacia la guerra, puede llevar al fracaso el proceso, urge el fortalecimiento del proceso y es el momento para que la sociedad y sus expresiones de organización que dinamizan ese torrente de movimiento por la paz, asuman un papel decisivo. La tercera mesa de la sociedad, pude ser un mecanismo que permita oxigenar y abordar los temas que hacen crisis al proceso.

Es por ello que de manera enfática, manifestamos nuestro total y decidido apoyo para que el proceso siga, pero teniendo en cuenta las condiciones que la Sociedad requiere y ha solicitado por diversos medios, organizaciones sociales, populares, para avanzar:

1. No es conveniente para ningún colombiano, que el país se siga construyendo sobre bases de dolor, muerte, violencia, miseria y violación a los Derechos Humanos de parte de todos los involucrados en este conflicto. Por ello, es un acierto seguir con el proceso de Paz.

2. La crisis de confianza y los nuevos aires de profundización de la confrontación, promovida por intereses proclives hacia la guerra, puede llevar al fracaso el proceso, urge el fortalecimiento del proceso y es el momento para que la sociedad y sus expresiones de organización que dinamizan ese torrente de movimiento por la paz, asuman un papel decisivo. La tercera mesa de la sociedad, pude ser un mecanismo que permita oxigenar y abordar los temas que hacen crisis al proceso.

3. La discusión sobre el cese bilateral al fuego es inminente, necesaria e ineludible, quienes han muerto recientemente en los enfrentamientos son hijos de esta tierra, hermanos colombianos sea del bando que sea. El dolor que nos embarga no distingue entre soldados y guerrilleros, nos dice que son jóvenes, víctimas de la desigualdad por la que atraviesa Colombia, víctimas de la escasez de oportunidades.

4. Defendemos la vida por encima de todo, es el sentir de toda institución de Educación Superior, al igual que lo expresa la sociedad, por ello hacemos el llamado al Estado Colombiano y a la insurgencia de las FARC-EP a declarar el Cese Bilateral del Fuego, es una necesidad imperante, es vital que esta guerra pare, para permitir un ambiente propicio para discutir y acordar caminos de justicia social-ambiental, equidad, respeto por la diferencia, respeto por las construcciones culturales, las soberanías territoriales.

5. El proceso de Paz que se adelanta desde hace más de dos años le ha devuelto la esperanza al país, se han retomado en la agenda pública los temas estructurales, las causas reales del conflicto, se ha abierto el debate sobre la tierra, el territorio, drogas de uso ilícito, víctimas, verdad histórica, temas vedados que ahora son debatidos en los medios, en los centros universitarios, como eco del proceso que se adelanta en la Habana; así mismo, se han logrado acuerdos en marcha sobre desminado, ejercicios de ceses unilaterales, acciones humanitarias, etc.

6. Hacemos el llamado también a los medios de comunicación colombianos, prensa, radio y televisión, canales comunitarios, a hacer uso de la ética y objetividad en el ejercicio de su labor, en tanto son los primeros generadores de opinión y despiertan emociones que esperamos no sea orientada hacia la guerra y desesperanza, les exhortamos a que el lenguaje que se use, sea el de la paz y no el de la guerra; sin expresar desprecios y odios por uno u otro bando.

Desde la academia, sabemos que es un proceso largo, difícil, al que habrá que darle todo el apoyo y que la negociación no está dirigida hacía una rendición de uno u otro lado, sino por el contrario el posibilitar llegar a acuerdos que beneficien a todo el pueblo colombiano.

La universidad como parte de la sociedad, como creador de ella y no como miembro aislado, también debate, crea y se piensa un mejor país.

Esperamos entonces que este gran paso pueda darse, que no se siga negociando en medio de las balas, es el pueblo en los campos y ciudades quien lo reclama y expresa en un solo sentir, porque “es muy fácil hablar de guerra, cuando esta no te toca”.

Este momento histórico nos exige, no ser inferiores al llamado y el compromiso que se deriva de la necesidad de una sociedad en paz, desde una dinámica territorial.