1. El día 27 de Octubre a las 5:10 pm yo Alejandro Parra, recibí una llamada al celular de la ACOOC (Acción colectiva de objetores y objetoras de conciencia) informando de un operativo de detención arbitraria (batida), en la carrera 24 con calle 35 Sur.

2. Debido a que me encontraba cerca del lugar, acudí en una bicicleta para intentar intervenir dicho operativo y recaudar información al respecto.

3. Al llegar al lugar, me encontré con un camión de placas MZS-025 que estaba parqueado en la esquina con ocho muchachos dentro del mismo, acompañados de cuatro militares al interior y dos más en la calle.

4. Pregunté quién era el oficial a cargo del operativo y ninguno de los efectivos me dio razón, luego procedí a identificarme con mi carnet de objetor por conciencia, se lo entregué al Sargento Quevedo, quien lo recibió mientras yo le explicaba porque ese tipo de operativos habían sido prohibidos por parte de la corte constitucional en sentencia C-879/11.

5.Acto seguido, el Sargento me dio la espalda y me dijo “yo no sé nada de eso”. Entonces decidí sacar mi cámara y tomar una foto de la placa del camión y de los chicos detenidos arbitrariamente.

6.Al tomar mi cámara uno de los efectivos gritó: “¡Vámonos, vámonos!”. En ese momento los chicos dentro del camión empezaron a gritar que eran estudiantes, que los ayudara, pero el conductor (que también era militar) puso el camión en marcha, mientras yo subí la voz y les pregunte porque se iban, “si este operativo es legal ustedes no tienen por qué irse y podrían seguir reclutando en ese lugar”, pero ningún efectivo me respondió.

7.En ese momento se acercaron algunos padres de familia al camión y empezaron a gritar: “a esos muchachos no se los pueden llevar así”, sin embargo los militares aceleraron y el Sargento Quevedo me estiró la mano para devolverme el carnet de objetor mientras me decía: “Tome, tome y no joda más”.

8.Siendo la carrera 24 una vía estrecha y es concurrida, yo decidí seguir el camión para intentar hablar con el conductor y hacerle saber del riesgo que corrían como efectivos al proseguir con esa detención arbitraria, ignorando la información que yo les estaba entregando.

9.Pero el conductor del camión (que también era un efectivo del ejército) subió la ventana y arrancó con el cambio el semáforo. Cuando el camión me adelantó los militares que iban en la parte de atrás me gritaban: “¡pedaleé hijueputa, a ver si nos alcanza!” y se reían mientas me hacían gestos ofensivos con sus manos.

10.Yo quería corroborar por lo menos el batallón al que llevaban a los muchachos, por tal razón continué cerca del camión y le pregunté a uno de los efectivos -¿Ustedes van para el BAFLA de Usme cierto?- a lo cual el efectivo me respondió: “Sí ¿Por qué?”. Pero en esos momentos el camión aceleró de nuevo y me tomó distancia.

11.Yo continué detrás del vehículo para intentar dejarle a los jóvenes un flayer informativo, cuando este iba pasando cerca del CAI del Tunal, yo me acerqué por el lado izquierdo de la vía, repentinamente el camión frenó cerrándose hacia el separador; yo tuve que frenar y estrellar la cicla contra el separador o de lo contrario habría terminado estrellándome fuertemente con el vehículo.

12.Por el impacto caí en el sentido opuesto de la vía y afortunadamente, debido al semáforo, los carros que venían en esa dirección, aun estaban a unos 20 metros de donde caí, sin embargo estos frenaron con antelación para evitar un accidente.

13.Mientras yo me levantaba del suelo, el camión con los militares aceleró a la vez que estos se reían y gritaban: “¡Ahí tiene por sapo!”, “¡suerte hijueputa!”.

14. Uno de los conductores de los carros que venían en mi dirección frenó al verme caer, se acercó y me preguntó si estaba bien, a lo cual respondí que sí, luego me dijo: “pero, ¿cómo lo fueron a cerrar así?.

15. Yo aproveché que el hecho ocurrió cerca al CAI del Tunal y me acerqué a este para pedir ayuda a los policías; les expliqué que se estaba llevando a cabo una “detención arbitraria” y que el General Vale Mosquera de la Policía Nacional, nos había dicho el año pasado que en estos casos ellos como efectivos de la policía tenían que velar por proteger a los civiles que estuviesen siendo víctimas de una violación de derechos.

16. Los policías solo me dijeron que en este caso ellos no podían hacer nada, cuando les repetí lo dicho por el General, me respondieron que entonces él tendría que autorizar que se hiciera algo y tendría que indicarles qué hacer, debido a que ellos no tenían ni idea de cómo operar en estos casos.

17. Ante la negativa de los policías y tomando el cuenta que el camión ya se había alejado bastante del lugar. Decidí retirarme y volver a un café internet para hacer este comunicado.

Personalmente aclaro que el nivel de agresión que experimenté por parte de los efectivos del ejército, nunca antes lo había experimentado, pues yo he intervenido cerca de 40 batidas en los últimos 3 años, y en la mayoría los oficiales o soldados a cargo terminaban escuchando los argumentos que yo planteo respetuosamente; claro está, en algunas ocasiones se negaron y en otras sencillamente se iban del lugar, pero nunca, repito, nunca antes me habían agredido directamente, y menos en esta forma tan irresponsable, ya que si hubiese caído al otro lado de la calle justo mientras pasaba un carro, otra habría sido la historia.

También adjunto otros dos hechos, de los cuales me enteré una hora después de la situación que se presentó conmigo, mientras escribía este comunicado.

Al celular de la ACOOC hicieron otras dos llamadas, la primera para denunciar un caso en el que un camión del ejército se llevó a varios jóvenes del barrio San Francisco. Este hecho ocurrió a la 1pm, pero lo grave de esta denuncia es que uno de los jóvenes que fue detenido denunció que fueron transportados hasta el terminal del norte, en donde los militares obligaron a este y otros 5 jóvenes a subirse a un bus con rumbo a Tunja, mientras ellos les aclaraban que iban a ser llevados a un batallón ubicado cerca de esa ciudad.

El joven que hace la denuncia se llama Edison Javier Gómez Quimbayo, quien actualmente tiene 19 años y se encuentra estudiando. Este joven trató de recordarle a los efectivos del ejército que él estaba en una causal de aplazamiento, pero ellos no le prestaron atención y procedieron con la detención arbitraria.

En este caso preocupa especialmente el hecho de que los jóvenes hayan sido transportados de esta manera, ya que se hace evidente la intención de no querer llamar la atención con un camión y pretender ocultarlos usando un bus de transporte intermunicipal. Hasta este momento Edison se encuentra incomunicado, ya que no responde a ninguna de las llamadas que le hemos hecho para hacer efectivo el acompañamiento.

Por otro lado, a las 7pm entró otra llamada, con una nueva denuncia hecha por el señor Albeiro Bernal, quien reportó que en la Avenida Ciudad de Cali con calle 41, el camión de placas VNC-157 que estaba rodeado por cerca de 20 militares, estaba llevándose a cuanto joven pasaba por el sector (subiendo al camión incluso jóvenes que estaban borrachos y que acababan de salir de los bares del sector).

El denunciante, quien acudió al número que aparece en los volantes de la ACOOC, fue enfático en decir varias veces que a los jóvenes los agredieron fuertemente para subirlos al camión, y que el alcanzó a contar 25 muchachos detenidos arbitrariamente hasta el momento en el que llamó a reportar el hecho.

Vemos entonces como en el mismo día, en un lapso no superior a cinco horas, se presentan tres detenciones arbitrarias, ignorando por completo la orden emitida por la corte constitucional y supuestamente también por los mandos altos y medios del ejército, pues en reunión con el Coronel Ruíz de la Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército, se nos dijo que en febrero de este año ellos ya habían “impartido la orden” a todos los distritos y batallones, de no continuar con ese tipo de procedimientos.

Pero las detenciones se agravan en su ejecución cuando estas implican estrategias para ocultar a los jóvenes (como el uso del transporte intermunicipal) o la agresión directa a los civiles que intentan informar sobre la ilegalidad del procedimiento, y recaudar información para una posterior denuncia.

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