El 28 de julio de 1983, en el Cañón del Río Guavio ocurrió uno de los peores desastres para la clase trabajadora colombiana: 200 obreros del Consorcio Vianini Entrecanales quedaron sepultados bajo miles de toneladas de lodo. Con el agravante de que meses antes el Ministerio de Trabajo había inspeccionado la obra y conminó a la empresa a tomar correctivos, los cuales fueron ignorados.

Este mortífero siniestro puso sobre el tapete la importancia de la protección y la mitigación de los riesgos en el trabajo, así como la higiene y la seguridad ocupacional para proteger la salud y la vida de los trabajadores. Tan grave fue el accidente, que el Ministerio de Trabajo declaró la fecha como el Día Nacional de la Salud en el Mundo del Trabajo, sobre todo después de comprobar que la tragedia pudo haberse evitado.

Hoy, 32 años después, al analizar los indicadores de la situación colombiana en la materia, se observa que éstos desafortunadamente no se detienen ni disminuyen. Las cifras de accidentes, enfermedad y muerte laboral han aumentado en todos los casos, y las de cobertura siguen siendo insuficientes, no cubren la totalidad de la población trabajadora del país.

Como el país no cuenta con un sistema de información oficial por parte del Min-Trabajo, toca recurrir a los datos que reporta Fasecolda, que nos indica que en el 2014, pese a que hubo mejoría en los índices de empleo y cobertura, la exclusión continuó. Hubo 455.130 puestos de trabajo más y la cobertura en riesgos laborales presentó un pequeño repunte (se afiliaron 665.797 personas más), recuperándose así la disminución que la cobertura tuvo en el 2013.

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