El cese unilateral al fuego decretado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC-EP se convierte hoy para las mujeres en un hecho significativo por los efectos en la disminución de hechos violentos en los territorios, en el cuerpo y vida de las mujeres. Para continuar por este camino hacia la construcción de la paz es importante que el Gobierno también decrete un cese al fuego y se continúe con los Diálogos de Paz en la Habana.

No podemos seguir sumando más muerte a este conflicto armado, ni más hechos de dolor como los registrados en el Tigre-Putumayo, el corredor Puerto Vega-Teteyé, Orito, en Timbío-Cauca y la militarización forzada en El Mango Argelia, al igual que las graves afectaciones a la población a causa de Minas antipersonal (MAP), munición sin explotar (Muse) y artefactos explosivos improvisados (AEI), prostitución forzada, nuevos desplazamientos y las exploraciones mineras sin control, las cuales ocasionaron graves daños ambientales, en la salud y vida de los pobladores del Cauca y Putumayo, estas acciones ratifican la exigencia de las mujeres de parar la guerra.

Mediante distintas acciones pacifistas de orden simbólico, político-feminista, las Mujeres Pactantes de Paz rechazamos las atrocidades de la guerra y continuamos haciendo un llamado a los actores armados para que haya cese de hostilidades, y se negocie sin que se lleven a cabo más pérdidas humanas y situaciones que lamentar.

A fin de contribuir con la terminación del conflicto armado y propender por una Paz Estable y Duradera, la Ruta Pacífica de las Mujeres, la Corporación Ecofeminista
Comunitar, la Fundación Mujer y Futuro, con el apoyo de la Unión Europea y Diakonia, desarrollamos el proyecto Mujeres Pactantes de Paz en el Cauca y Putumayo; allí, instalamos todo nuestro acumulado humanitario, de movilización, experiencia y persistencia, acompañando a las mujeres para que se conviertan en gestoras de paz y asimismo les brindamos insumos para que fortalezcan sus capacidades, las cuales han permitido la creación de una Agenda Pública por la Paz, ayudando a una mejor interlocución entre la sociedad civil y las mujeres.

Estas acciones visibilizan el deseo de paz y su compromiso para que se erradique
tanto dolor, empobrecimiento y desterritorialización del País. De cara a los comicios electorales que se llevarán a cabo en el país en el mes de octubre, las mujeres haremos Incidencia para que nuestra agenda quede incorporada en los programas de gobierno. Igualmente, se hará incidencia con la institucionalidad y otros actores políticos, sociales y económicos para pactar acciones frente a la Agenda de Paz de las Mujeres.

Mediante acciones públicas y escenarios pacifistas, continuaremos aumentando la conciencia en la sociedad y la institucionalidad pública sobre el imperativo ético de terminar el conflicto armado en el marco de la construcción intercultural de la paz, y desde ya nos estamos preparando con una gran movilización nacional hacia el departamento del Cauca en noviembre de 2015. En el que esperamos participen más de 5.000 mujeres provenientes de todo el país.

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