(Foto: Consejo Superior de la Judicatura)

En su carta de renuncia el magistrado Pinilla afirmó que: “a la Sala de Justicia y Paz me trajo una misión: La búsqueda y revelación de la verdad sobre lo ocurrido en el pais en los últimos 25 años de su devenir histórico como nación, el compromiso y la deuda que tenía nuestra justicia con la investigación, juicio y sanción de los graves crimenes contra los derechos humanos y el Derecho lnternacional Humanitario cometidos por los grupos paramilitares -y los miembros de los grupos armados insurgentes que se habían ido desmovilizando de manera individual- y el reconocimiento, dignificación y reparación del desamparo y el sufrimiento de las víctimas.”

Los fallos del magistrado se caracterizaron por mantener posturas muy críticas sobre el papel del Estado en el desarrollo y consolidación de estructuras paramilitares responsables de graves violaciones a los derechos humanos, que lo llevaron a compulsar copias que ordenaban investigar la participación de altos funcionarios y empresarios en crímenes cometidos por el paramiltiarismo. En 2013, el magistrado Pinilla compulsó copias a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes para que se investigará al expresidente y senador Álvaro Uribe como ausipiciador de grupos paramilitares en Antioquia.

Según lo reseña el portal informativo verdadabierta.com, “el clímax de la controversia entre el magistrado y la Corte Suprema de Justicia lo marcó la decisión de la Sala de Casación Penal, del 30 de julio de 2014, cuando resolvió la apelación que hicieran varios abogados a la orden del magistrado de excluir a siete postulados del Bloque Cacique Nutibara de los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. Allí, la Alta Corporación consideró que la Sala de Justicia y Paz de Medellín se extralimitó y desbordó en sus funciones, pues no tenía facultades para hacer una investigación paralela a la realizada por la Fiscalía y tampoco tenía la potestad legal para excluir, por iniciativa propia, a los postulados”.

Después de 27 años de desempeñarse como Magistrado del Tribunal Superior de Medellín, y cinco 5 en la Sala de Justicia y Paz, el magistrado expresó en su renuncia que “…no puedo seguir ejerciendo mi cargo cuando no me identifico con unas decisiones que estoy llamado a aplicar como inferior funcional de la Corte, pero cada vez más alejadas de mis convicciones y mi visión del Juez.”

A continuación el texto completo de la carta:

https://www.colectivodeabogados.org/wp-content/uploads/2021/07/au_cajibio_11_febrero_2016.docx

Con información de verdadabierta.com y Consejo Superior de la Judicatura