En el Catatumbo el campesinado decidió poner un límite al despojo y al abandono del Estado; en las calles, durante 53 días manifestamos nuestra inconformidad, en la protesta, 4 de nuestros compañeros fueron ejecutados cuando defendían la propuesta de una Zona de Reserva Campesina que garantice una región digna, justa y democrática para todas y todos los campesinos.

En su alocución del día de hoy, 29 de agosto, el presidente Santos, mientras intentaba transmitir un mensaje de falsa confianza, utilizó como ejemplo la mesa de negociaciones del Catatumbo y el acuerdo alcanzado el día de ayer, para presentarse ante la opinión pública, como un gobierno “transparente” y con apertura al dialogo.

Sin embargo, tenemos la obligación de decir, que Juan Manuel Santos le miente al país cuando asegura que nuestro acuerdo busca garantizar la “erradicación” de los cultivos de coca de los campesinos; basta leer el título del acuerdo, para medir la estrechez del valor de su palabra. En el texto se lee claramente que este acuerdo se enmarca en un proceso mucho más amplio, de sustitución de cultivos de uso ilícito; el documento da cuenta de que la población beneficiaria se reduce a 400 familias victimas de la erradicación violenta y que su alcance es en esencia una medida para reparar y estabilizar socioeconómicamente a los campesinos victimas de la tozuda fantasía militarista, de convertir a Colombia en un país pacificado por la vía del fuego y la represión.

Exigimos al gobierno nacional instalar inmediatamente la Mesa de Interlocución y Acuerdo Nacional (MIA-Nacional) para dar trámite a todas las exigencias de las clases populares movilizadas en campos y ciudades.

Saludamos a nuestros compañeros y compañeras movilizados en todo el país, manifestamos nuestra admiración y respeto

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