Asamblea CCEEU, 30 años en defensa de los derechos humanos y la paz

Asamblea CCEEU, 30 años en defensa de los derechos humanos y la paz

Compartimos las palabras de la abogada y defensora de derechos humanos Soraya Gutiérrez en instalación hoy de la Asamblea de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos, que conmemora 30 años de trabajo por la defensa de los derechos humanos y la paz con justicia social:

Por: Soraya Gutierrez A/Comité  Operativo/Cajar – CCEEU

Hoy nos reúne la fuerza de más de 280 organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos; nos reúne la historia y la esperanza.

Nos encontramos para celebrar 30 años de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos. treinta años de acompañamiento, denuncia, solidaridad y también de logros y de nuevos desafíos . Gracias por su presencia, por su trabajo territorial y por la persistencia con que sostienen la defensa de la vida y la dignidad en cada rincón del país.

Gracias a quienes nos han acompañado en esta trayectoria: organizaciones sociales, aliados internacionales y cada persona y colectivo que ha puesto el cuerpo por la dignidad.

Vivimos tiempos complejos. Pero también de decisión y acción. En el plano internacional  enfrentamos retrocesos democráticos,  y el  avance de tendencias autoritarias que se imponen poniendo en riesgo  libertades y derechos.  La militarización ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad que reconfigura los Estados hacia la inversión bélica.

Hoy la disputa geopolítica no es solo militar, sino de recursos. Estados Unidos busca impedir el acceso de potencias rivales a recursos estratégicos en América Latina, desde el petróleo hasta el agua. El proyecto de Trump utiliza la coerción y presión militar para someter a los pueblos. Este entramado aumenta las tensiones en la frontera colombo-venezolana, donde las dinámicas armadas binacionales agravan la vulnerabilidad de comunidades enteras

Las estructuras y mecanismos multilaterales de protección de derechos humanos muestran señales de debilitamiento, y las prácticas de doble rasero hieren la legitimidad universal de los derechos.

No podemos mirar con neutralidad cuando potencias intervienen en procesos soberanos, cuando se aplica bloqueo y castigo colectivo a pueblos enteros, o cuando se normaliza la muerte masiva en nombre de la geopolítica.

No somos neutrales en la defensa de derechos humanos: los derechos no pueden ponerse en el mismo plano cuando el imperialismo avanza y los conflictos son asimétricos.

Por eso debemos seguir denunciando con claridad la intervención de Estados Unidos en Venezuela, el bloqueo criminal contra Cuba y el genocidio en Gaza: Tales violaciones exigen respuesta y solidaridad internacional. Defender los derechos humanos demanda posicionamiento ético y valentía política. No podemos permitir que la erosión de espacios internacionales sea excusa para la impunidad y el intervencionismo

Desde esta  Asamblea, de lo que hemos sido y por lo que hemos luchado durante 30 años.  Seguiremos exigiendo el  respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos: Sin soberanía, los derechos quedan supeditados a intereses imperialistas.

Nuestra respuesta debe ser firme y activa.  No podemos ser espectadores: El diagnóstico debe transformarse en iniciativa política: Profundicemos la solidaridad regional, y articulemos redes con el Sur Global: América Latina, África y Asia— para intercambiar aprendizajes, estrategias de incidencia y mecanismos de protección

Fortalezcamos la incidencia, y la articulación entre los pueblos. Combinemos la visibilización internacional con el acompañamiento territorial, exijamos rendición mediante propuestas transformadoras que empoderen a las comunidades para exigir sus derechos

Repoliticemos  los DH, recuperemos su carácter de disputa de poder, de limite  a la dominación y herramienta para transformar estructuras injustas. Reconozcamos que los derechos humanos no son neutrales, ni meramente técnicos, sino que cuestionan al Estado, incomodan a las élites, y sitúan en el centro a los sujetos históricamente oprimidos. Desde esta mirada debemos trasladar la exigencia al plano internos para que la defensa de los derechos se traduzca en medidas concretas y políticas públicas efectivas.

En el plano nacional, la defensa de derechos sigue en grave riesgo: la violencia contra personas defensoras y líderes sociales y comunitarios es sistemática y persistente, y se intensifica en zonas rurales pobres y excluidas donde el Estado no llega y operan economías ilegales y actores armados. La permanencia de factores de violencia y conflicto, junto con el control territorial de grupos armados no estatales y estructuras criminales ha agravado la situación de derechos humanos en varias regiones del país.

La ausencia de garantías efectivas alimenta la impunidad y deja a las comunidades sin protección. Ante esto, debemos fortalecer acciones para exigir estatales integrales, sostenidas y con enfoque de derechos humanos como la implementación políticas públicas de garantías para el ejercicio de nuestra labor, la política contra la estigmatizacion y el desmantelamiento de estructuras criminales y paramilitares. Así mismo, es imprescindible desplegar acciones efectivas para se resuelvan las causas estructurales de desigualdad y discriminación, y construir estrategias sostenibles que prioricen la inversión social, las garantías de seguridad con enfoque de derechos humanos y el empoderamiento de quienes defienden los derechos en sus territorios.

La implementación del Acuerdo Final de paz ha abierto espacios e inversiones para llegar a territorios y atender causas del conflicto; sin embargo, la paz exige más que presencia puntual, demanda participación política efectiva y transformaciones profundas y sostenibles que resuelvan sus raíces. Acceso a la tierra, Consolidación de la sustitución de cultivos como política integrada a la reforma rural integral, derechos a la verdad, reparación, justicia y la garantía de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

En urgente acelerar la implementación integral y coherente de políticas clave: desmantelamiento, seguridad humana, paz total, política de drogas y estrategias de protección a personas defensoras de derechos humanos.

En cuanto a la política de paz total no cabe negar que requiere ajustes urgentes: La salida negociada sigue siendo el único camino viable frente a la reconfiguración del conflicto, pero es imprescindible superar mitos e ingenuidades en su implementación, evitar la dispersión de mesas, la incoherencia estratégica y la falta de control territorial, para que las medidas se traduzcan en resultados reales y duraderos.

Nuestra experiencia acumulada por las organizaciones, su conocimiento territorial, sus redes de acompañamiento y sus propuestas, es la mejor base para avanzar. La tarea es empujar para que esas transformaciones se concreten en políticas territoriales, en redes de protección comunitaria

Esta asamblea es un espacio estratégico, revisaremos la acción política del último año, trazaremos prioridades regionales y definiremos propuestas de incidencia nacional e internacional. Efectuaremos el análisis regional para fortalecer el trabajo de nuestros nodos y, consolidaremos acuerdos sobre el protocolo de prevención de violencias de género y por prejuicio , criterios de membresía, campañas de incidencia y mecanismo de protección colectiva. Que cada preasamblea nodal y cada plenaria sirvan para afinar lo que sabemos que funciona y para elevar lo que exige urgente respuesta.

La CCEEU ha mantenido visibilidad constante sobre violaciones a los derechos humanos , ha formulado propuestas para la construcción de políticas  y  ha sostenido espacios de incidencia en Europa y EEUU. Además de fortalecer vínculos con comunidades en regiones clave. Esos esfuerzos han  contribuido a salvar vidas, han llevado voces al exterior y han forzado rendición de cuentas. Celebrémoslo, celebrar es también fortalecer el ánimo para lo que viene.

Les convocamos a que estos tres días sean de escucha activa, y construcción colectiva. Necesitamos unidad estratégica: trabajemos con disciplina y creatividad para transformar las ideas en rutas concretas de incidencia, acompañamiento y exigibilidad de derechos.

Gracias por su presencia y por la convicción de que otro país es posible. Que la memoria, la verdad histórica y la defensa de la vida con dignidad guíen cada decisión.

Bienvenidas y bienvenidos a las Preasambleas y a la Asamblea Nacional 2026   30 años de la Coordinación por los derechos y la paz

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