n paro agrario impulsado desde la MIA y el Congreso de los Pueblos estalló con el descontento de todos los sectores productivos del país, paperos, algodoneros, en fin, todos los campesinos, desde el Cabo de la Vela hasta a las costas nariñenses. Campesinos que no aguantan un TLC más y que por el costo de los combustibles en nuestro país les es más rentable quedarse sentados esperando.

El jueves 19 el problema no era la contundencia de las marchas, ni la parálisis total de las vías de acceso a las grandes ciudades, el problema era el vandalismo contra “las palomitas” del ESMAD. Mientras ruedan en las redes sociales miles de videos dónde se demuestra cómo estos desadaptados mutilan campesinos, no respetan niños, ni mujeres embarazadas. Como por arte de magia y después de la reunión del gabinete Santos, los medios de comunicación Caracol, RCN y Canal El Tiempo sólo comenzaron a registrar los desmanes de violentes que a esta hora no sabemos si son infiltrados de las guerrillas o de la policía nacional.

Los cierto es que aprovechando la macartización de los medios hacia la legítima exigencia de los sectores productivos del país, el gobierno le sale al paso y comienza a comprar pequeños sectores uno por uno, anuncia que militariza el país y ordena levantar bloqueos y movilizaciones.

En conclusión, la idea es generar miedo y zozobra frente a la protesta; por otro lado, fraccionar las movilizaciones y a sus dirigentes, negociando con el uno y con el otro. Este lunes el comando Nacional de Paro denunció todos las aspectos ya mencionados y fijó tres tareas fundamentales para tomar aire en esta nueva jornada de protesta: la primera va hacerse el día 4 de septiembre, cuando tanto organizaciones sociales como sindicales se convocaran en las plazas principales del país para dar un gran cacerolazo; la segunda tarea es acompañar las acciones de la MANE el 11 septiembre; y el 12 de septiembre, acompañar la gran toma a la ciudad de Bogotá por parte del magisterio.

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