En menos de un mes la población civil en la zona del Alto Andágueda, municipio de Bagadó, Chocó, sufrió las consecuencias de dos bombardeos por parte de la Fuerza Pública contra la guerrilla del ELN. Los acontecimientos han provocado desplazamientos, restricciones en la movilidad y daños materiales en las comunidades.

Los bombardeos ocurrieron en marzo y abril en cercanías de la comunidad de Piedra Honda y el resguardo Tahamí en el Alto Andágueda, ocasionando daños en las viviendas, confinamientos y el desplazamiento de más de 700 personas de cinco comunidades dentro del resguardo. Cabe enfatizar que no es la primera vez que la población del resguardo sufre las consecuencias del conflicto armado.

Martín Tequia Manugama, consejero de AsOrewa, explica que desde hace varios años se vienen presentando enfrentamientos y bombardeos en el Alto Andágueda y expresa:

La gente tiene miedo y manifiesta temor y dolor por lo que sucede en su tierra. Ya no se confía de que se va a calmar la zona.

La última exigencia de la comunidad de Piedra Honda, es que no se involucre a la población civil en el conflicto armado. Esto fue manifestado frente a la Comisión de Verificación que viajó a la comunidad a finales de abril en la que participaron Cocomopoca[4], la Defensoría del Pueblo, Diócesis de Quibdó y SweFOR. Lo mismo expresan las organizaciones étnico-territoriales Cocomopoca y AsOrewa en un comunicado apoyado por la Diócesis de Quibdó y el Foro Interétnico Solidaridad Chocó – FISCH.

Las organizaciones exigen, además el respeto al DIH, que los actores armados respeten la autonomía y los reglamentos internos de cada organización étnico-territorial, así como los bienes comunitarios y el territorio colectivo.[5]

Dos meses después de las últimas operaciones militares, el presidente de AsOrewa, Helfer Andrade Casama, explica la complejidad de la situación, no sólo tiene que ver con los bombardeos, sino también con el hecho de que las poblaciones del Alto Andágueda están en proceso de retorno de Bogotá.

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